Durante millones de años, una vibrante mezcla de colores persistió dentro de una sola especie de lagartija. Ahora, gran parte de esa diversidad ha desaparecido en un tiempo notablemente corto. Los investigadores señalan una causa inesperada: una lagartija verde audaz, altamente agresiva y dominante que ha eliminado rápidamente varias formas de color dentro de su propia especie.
En muchas especies animales, los distintos tipos de color, conocidos como morfos de color, son más que simples diferencias visuales. Estas variaciones a menudo reflejan diferentes enfoques de supervivencia, como la forma en que los individuos compiten por territorio o atraen parejas. Cada color puede representar una estrategia única que ayuda a mantener el equilibrio dentro de una población.
La lagartija común de pared (Podarcis muralis), que se encuentra ampliamente en el Mediterráneo, ha sido durante mucho tiempo un ejemplo clásico de este equilibrio. Los individuos suelen mostrar uno de tres colores de garganta: blanco, amarillo o naranja. Durante millones de años, estos morfos de color coexistieron dentro de las mismas poblaciones, manteniendo un sistema evolutivo estable.
Esa estabilidad ahora se está desmoronando. Un nuevo estudio publicado en Science, liderado por investigadores de la Universidad de Lund, revela que este equilibrio que una vez fue confiable se ha visto alterado.
"Estamos viendo cómo la coexistencia de varios morfos de color diferentes, algo que ha sido estable durante millones de años, se está perdiendo en una escala de tiempo evolutiva muy corta", dice Tobias Uller, profesor de biología evolutiva en la Universidad de Lund.
Para entender lo que está sucediendo, los investigadores examinaron los patrones de color en unas 240 poblaciones, analizando más de 10,000 lagartijas individuales. Los hallazgos fueron claros. Un grupo conocido informalmente como lagartijas "Hulk" ha alterado la dinámica dentro de la especie.
Estas lagartijas más grandes y agresivas, reconocidas por su llamativa apariencia, se han extendido rápidamente. A medida que se expanden a nuevas áreas, las variantes de garganta amarilla y naranja están desapareciendo. En muchos lugares, solo queda el morfo blanco.
"El comportamiento agresivo altera los sistemas sociales finamente ajustados que antes permitían que varias estrategias de color coexistieran", dice Tobias Uller.
Esta investigación destaca cómo incluso los sistemas evolutivos de larga data pueden ser frágiles. Si bien a menudo se piensa que la evolución es un proceso lento y gradual, este caso muestra que también puede cambiar rápidamente cuando las condiciones cambian.
Un solo rasgo dominante puede remodelar la competencia y alterar el equilibrio dentro de una especie en poco tiempo.
"Al mostrar cómo las variantes de color que han coexistido durante millones de años son eliminadas, ahora entendemos mejor cómo la aparición de nuevos rasgos cambia la competencia en la naturaleza", concluye Tobias Uller.