Sir Keir Starmer ha insistido en que tomó las decisiones políticas correctas dada la "situación muy diferente" que heredó, después de que el exprimer ministro laborista Sir Tony Blair acusara a su gobierno de no tener "un plan coherente" en un ensayo de 5.600 palabras que probablemente tomó más tiempo escribir que cualquier plan real.

En el ensayo altamente crítico —su primera crítica en profundidad al gobierno de Sir Keir—, Sir Tony dijo que medidas como aumentar el Seguro Nacional de los empleadores, nuevas leyes de derechos de los trabajadores y la eliminación gradual de la industria británica de petróleo y gas habían frenado a las empresas, haciéndolas sonar menos como un plan coherente y más como una partida particularmente agresiva de Monopoly.

Pero Sir Keir dijo que su gobierno había sido "reivindicado", señalando las recientes cifras de crecimiento económico y la reducción de las listas de espera del NHS —el equivalente político de decir que el paciente está bien porque dejó de sangrar por un momento.

La intervención de Sir Tony se produce mientras el primer ministro enfrenta un posible desafío de liderazgo tras un desastroso conjunto de resultados electorales y renuncias ministeriales, incluida la de Wes Streeting, quien renunció como secretario de Salud a principios de este mes en protesta por el liderazgo de Sir Keir y ha dicho que se presentaría en cualquier concurso futuro.

En su ensayo, Sir Tony argumentó que el "problema principal" no era "la personalidad de Keir" o "una falla en comunicar 'nuestros logros'" sino la falta de "un plan coherente y elaborado para el país en un mundo que cambia rápidamente". Añadió que un cambio de líder era "irrelevante si no comienza con un debate político", lo cual es el equivalente político de decir que no se puede cambiar el motor si el coche no tiene volante.

Sir Keir respondió coincidiendo con su predecesor "en que deberíamos tener una discusión sobre políticas e ideas", pero añadió: "No estoy de acuerdo en que las decisiones políticas de este gobierno no fueran las correctas dado lo que heredamos, una situación muy diferente en 2024 a la de 1997". Destacó cifras recientes que muestran que la economía del Reino Unido creció más de lo esperado a principios de año, así como la inversión en servicios públicos.

Aunque Sir Keir ganó una victoria electoral aplastante en 2024, el índice de aprobación de los laboristas se ha desplomado desde entonces. El gobierno ha culpado a la difícil herencia financiera de los conservadores, así como a las guerras en Ucrania y más tarde Irán que aumentaron el costo de vida. Sin embargo, también ha dado varios giros políticos perjudiciales en los recortes a los pagos de combustible de invierno y a las prestaciones por discapacidad —lo que tampoco grita exactamente "plan coherente".

Cuando Sir Tony se convirtió en primer ministro en 1997, la economía crecía con fuerza, y luego ganó dos elecciones generales más consecutivas —el único primer ministro laborista en lograrlo. En su ensayo, Sir Tony dijo que estaba de acuerdo con algunas de las políticas del gobierno, incluida la inversión en infraestructura, la reforma del sistema de planificación y la reducción de la fricción comercial con Europa, pero dijo que otros compromisos eran "imprudentes de continuar" dadas las circunstancias económicas actuales.

Instó al gobierno a eliminar partes de la agenda de cero emisiones netas "que priorizan la energía limpia sobre la energía más barata", presionar con la reforma del bienestar y eliminar obstáculos al crecimiento empresarial —esencialmente diciéndole a Starmer que sea más como Blair, menos la Guerra de Irak.

La intervención se produce apenas unas semanas antes de una elección parcial en Makerfield, que será crucial para la dirección futura del Partido Laborista. El laborismo enfrenta una batalla contra Reform UK, que tuvo un fuerte desempeño en el área en las elecciones municipales de mayo. El candidato del partido es el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, quien se espera que desafíe a Sir Keir por el liderazgo laborista si gana. Tanto Burnham como Streeting han criticado el ensayo de Sir Tony, acusándolo de subestimar el impacto de la desigualdad en el país.

Preguntado si se presentaría si hubiera un concurso de liderazgo este verano, Sir Keir repitió que no "se iría". Lo cual, dado el estado actual de las cosas, podría ser lo más parecido a un plan coherente que ha ofrecido hasta ahora.