La industria automotriz japonesa podría estar preparando su propia versión de Los Siete Samuráis, pero con menos espadas y más mangueras estandarizadas. Toyota, Honda, Nissan, Mazda, Subaru, Mitsubishi y Suzuki están considerando un nivel de cooperación mucho más profundo mientras buscan formas de competir con la velocidad y las ventajas de costos de los fabricantes chinos.
La idea no es fusionar las siete empresas ni convertir sus autos en productos idénticos. En cambio, los fabricantes están discutiendo una mayor estandarización de componentes que los clientes rara vez ven, lo que potencialmente permitiría que múltiples marcas usen piezas comunes como mangueras, conectores, componentes de cableado y otro hardware detrás de escena.
El CEO de Toyota, Koji Sato, quien también preside la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón, ha descrito el momento actual como un período de gran transición para la industria automotriz del país. El CEO de Nissan, Ivan Espinosa, también ha indicado que los fabricantes japoneses podrían buscar una colaboración significativamente mayor en los próximos años.
La estrategia podría reducir los costos de desarrollo, simplificar las cadenas de suministro y liberar a los ingenieros para que se concentren en tecnologías que realmente diferencien los vehículos. Con los fabricantes chinos moviéndose rápidamente en áreas como vehículos eléctricos, baterías, software y electrónica avanzada, los rivales tradicionales de Japón parecen cada vez más dispuestos a cooperar donde tenga sentido financiero.
La Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón representa algunos de los nombres automotrices más grandes del país, incluidos Toyota, Honda, Nissan, Mazda, Subaru, Mitsubishi y Suzuki. Estas empresas han pasado décadas compitiendo ferozmente entre sí, tanto en el mercado local como en los globales. Esa competencia tradicionalmente ha alentado a cada fabricante a desarrollar sus propias soluciones, incluso para componentes relativamente mundanos. Si bien ese enfoque puede preservar la independencia en ingeniería, también puede significar que múltiples empresas gasten tiempo y dinero creando versiones ligeramente diferentes de piezas que, en última instancia, realizan trabajos casi idénticos.
Sato cree que la industria necesita reconsiderar ese modelo. Al compartir el trabajo de desarrollo en componentes que los clientes no asocian con la identidad de marca de un vehículo, los fabricantes japoneses podrían dedicar más recursos a áreas como vehículos eléctricos de carga más rápida, plataformas de software y sistemas avanzados de asistencia al conductor.
La propuesta no parece implicar compartir plataformas completas de vehículos o producir los mismos autos con diferentes insignias. En cambio, las discusiones iniciales se centran en componentes que tienen poca influencia en el estilo, la sensación de conducción o la identidad de marca. Artículos como mangueras de fluidos, conectores eléctricos, motores de ventanas y ciertos componentes de cableado son ejemplos de áreas donde una mayor estandarización podría generar ahorros. Los proveedores podrían fabricar mayores cantidades de menos variaciones, reduciendo la complejidad en toda la cadena de suministro.
Los fabricantes de automóviles ya utilizan esta estrategia ampliamente dentro de sus propios grupos corporativos. La arquitectura MQB del Grupo Volkswagen, por ejemplo, demostró cómo compartir la ingeniería subyacente entre múltiples marcas y modelos puede reducir costos mientras se permite que cada vehículo mantenga una apariencia y carácter distintivos. Expandir esa filosofía entre fabricantes separados sería mucho más ambicioso. El desafío sería identificar exactamente qué piezas se pueden estandarizar sin comprometer tecnología propietaria, propiedad intelectual o las cualidades que los clientes realmente notan.
El impulso por la cooperación llega mientras los fabricantes japoneses enfrentan una competencia cada vez más agresiva de China. Los fabricantes chinos han ganado terreno a través del desarrollo rápido de productos, cadenas de suministro altamente integradas, una sólida experiencia en baterías y una capacidad para llevar nueva tecnología al mercado rápidamente. Espinosa, de Nissan, reconoció que las industrias en otras partes del mundo a veces pueden estar mejor organizadas que el sector automotriz de Japón. Sus comentarios sugieren que los fabricantes reconocen cada vez más que competir independientemente en vehículos eléctricos