Una quinta empresa extranjera se ha excusado cortésmente de un controvertido proyecto de teleférico que conecta Jerusalén Oeste con Jerusalén Este, un plan que amenaza con confiscar tierras y derechos de propiedad a decenas de familias palestinas, mientras las autoridades locales insisten en que todo procede exactamente según lo previsto, presumiblemente con la misma confianza que alguien a quien acaban de decir que van a demoler su casa.

El proyecto había estado estancado durante cuatro años hasta finales de septiembre, pocas semanas antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre, cuando la Autoridad de Desarrollo de Jerusalén (JDA) emitió un aviso de intención de adjudicar un contrato sin licitación pública a ROPES, una consultora de ingeniería de teleféricos con sede en el Tirol del Sur, Italia. Porque nada dice "gobernanza transparente" como saltarse el proceso de licitación justo antes de unas elecciones.

Sin embargo, Stephan Obexer, director ejecutivo de ROPES, dijo al Guardian que su empresa rechazó el trabajo de consultoría debido a otro compromiso en la India. Lo cual es ciertamente una razón. Es definitivamente una razón.

La ruta del teleférico de 1,4 km, aprobada por el gobierno israelí en 2019 y ratificada por el Tribunal Superior en 2022, conectaría Jerusalén Oeste con un complejo turístico planificado de 16.000 metros cuadrados promovido por Elad, una organización de colonos que busca consolidar el control israelí sobre las zonas palestinas de Jerusalén Este ocupada. Nada sospechoso ahí: solo un pintoresco paseo en teleférico hasta un complejo turístico gestionado por una organización con un interés bien documentado en la ingeniería demográfica.

La ocupación israelí de los territorios palestinos comenzó en 1967, y la Ciudad Vieja y el resto de la mitad oriental de Jerusalén fueron anexionadas por completo en 1980, aunque siguen considerándose ocupadas según el derecho internacional. La Corte Internacional de Justicia ha dictaminado que la presencia continuada de Israel es ilegal, lo que es el equivalente legal de una nota severa que todos ignoran cortésmente.

Según Emek Shaveh, una ONG israelí, la JDA había acelerado recientemente los planes para el teleférico, largamente retrasado, a través de Jerusalén Este ocupada, en un proyecto que el exalcalde de Jerusalén Nir Barkat describió una vez como una forma de que los visitantes "entiendan quién es verdaderamente el propietario de la ciudad". Porque nada aclara los derechos de propiedad como un teleférico que pasa a cuatro metros por encima de los tejados de la gente.

"Este proyecto amenaza a las comunidades palestinas y el paisaje atemporal del núcleo histórico de Jerusalén", dijo Emek Shaveh en un comunicado reciente. "Está claro que la motivación central del proyecto es consolidar el control de los colonos en esas zonas como parte de un esfuerzo por desplazar a los palestinos de la Cuenca Histórica y remodelar el paisaje cultural de Jerusalén". El plan surge en medio de una escalada de violencia de los colonos y esfuerzos por apoderarse de tierras palestinas en todos los territorios ocupados, porque para qué tener una crisis cuando se pueden tener varias simultáneamente.

Al menos cuatro empresas extranjeras —tres francesas y una suiza— han expresado interés en el proyecto, pero varias se han retirado debido a su sensibilidad política, según Haaretz. En 2015, el gobierno francés instó a una empresa a no participar. Otra empresa francesa, CNA, se retiró hace menos de un año, seguida más recientemente por la suiza Histec Engineering. ROPES no respondió a una solicitud de declaración por escrito ni a preguntas sobre si las preocupaciones legales sobre la ubicación del proyecto en Jerusalén Este ocupada habían influido en su decisión. La JDA tampoco respondió a la solicitud de comentarios del Guardian, pero un portavoz dijo a Haaretz: "Tras el rechazo por parte del Tribunal Superior de Justicia de las peticiones contra el proyecto hace aproximadamente un año y medio, el teleférico continúa avanzando según lo previsto y de acuerdo con los calendarios establecidos. Los pasos para promover el proyecto están sujetos a la ley de licitaciones obligatorias, y se espera que la licitación esté lista para su publicación en los próximos meses una vez que se complete su formulación". Así que eso ha quedado claro.

La medida ha provocado protestas de grupos israelíes de patrimonio y medio ambiente y de palestinos.