La Edad de Piedra recibe su nombre de las herramientas que realmente sobrevivieron, lo cual es un poco injusto con la madera, el material que los primeros humanos probablemente usaban más, porque es mucho más fácil de trabajar. Por desgracia, la madera se pudre, así que nuestro conocimiento de la carpintería paleolítica ha sido más o menos del tamaño de un palillo empapado. Pero en Abric Romaní, un abrigo rocoso en Capellades, al oeste de Barcelona, el agua rica en minerales cubrió las herramientas de madera neandertales con una costra similar a la caliza. Cuando la madera se pudrió, dejó moldes huecos que reflejan fielmente su forma: la impresora 3D de la naturaleza, sin actualizaciones de firmware.

En un estudio reciente publicado en Science Advances, un equipo de arqueólogos españoles catalogó 597 restos de madera procedentes de áreas de habitación neandertales que datan de hace entre 62.000 y 40.000 años. Encontraron lanzas, palos de cavar, bandejas de corteza, partes de refugios y un garrote diferente a todo lo visto antes, lo que sugiere que los neandertales eran probablemente mucho más que los primos tontos del Homo sapiens.

Los artefactos de madera más antiguos que tenemos son mayoritariamente armas. Incluyen lanzas de una localidad alemana llamada Schöningen, una punta de lanza de Clacton-on-Sea, en Inglaterra, y la lanza hallada junto a un esqueleto de elefante en Lehringen, Alemania. La mayoría provienen de sedimentos encharcados, donde la falta de oxígeno ralentizó la descomposición.

Las lanzas nos dan información sobre todo de cómo cazaban los neandertales. Los hallazgos de Abric Romaní son diferentes porque proceden de un lugar donde los neandertales vivieron, durmieron, cocinaron y fabricaron herramientas a lo largo de unos 20.000 años.

"Tenemos una muestra de herramientas de madera para diferentes actividades de subsistencia, no solo la caza", dice M. Gema Chacón, arqueóloga del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) y coautora del estudio. Como la madera aparece nivel tras nivel, demuestra que la carpintería era rutinaria para los neandertales, y no algo ocasional y aislado.

El abrigo se encuentra al pie de un acantilado de travertino, una caliza depositada por agua de manantial rica en calcio. Mientras esa agua goteaba por el suelo del abrigo, el carbonato cálcico se depositaba sobre cualquier cosa que estuviera tirada: troncos, hojas, piñas y herramientas neandertales. Sellada dentro de la costra, la madera se descompuso lentamente, dejando moldes huecos. Son negativos perfectos de los objetos originales, a veces tan detallados que los contornos de las células de la madera son visibles al microscopio.

Abric Romaní se ha explorado de forma continua desde 1983, así que el equipo ha tenido tiempo de desarrollar un método para excavar objetos que en esencia son espacio vacío. Cada hallazgo se delimita, se cartografía y se fotografía, y los especialistas en restauración consolidan la frágil costra. "Luego abrimos con mucho cuidado una parte del objeto", explica Chacón.

En el pasado, el equipo rellenaba los huecos con resina o yeso para obtener un molde positivo. "Ahora todos los restos de madera se imprimen en 3D", dice Chacón. Los moldes se digitalizan con escaneo 3D y fotogrametría, y las copias impresas en 3D se usan tanto para la investigación como para las exposiciones museísticas.

La mayoría de los 597 restos resultaron ser troncos naturales, ramas caídas y mucha leña, sobre todo pino silvestre. Solo 13 objetos fueron fabricados o modificados por neandertales. "La morfología de estas 13 herramientas es imposible de encontrar en la naturaleza", dice Chacón.

Cerca de los hogares se encontraron cuatro bandejas poco profundas hechas de corteza de enebro, la mayor de 55 por 20 centímetros. Puede que se usaran para transportar comida o recoger brasas, de forma parecida a los cuencos de corteza llamados coolamons que usaban los aborígenes australianos. Unos postes cruzados sobre un hogar grueso podrían ser los restos de un trípode, posiblemente para procesar alimentos. En la parte más interna del abrigo se encontró un poste sin ramas de más de cinco metros de largo.

Ese poste encaja con un patrón visto en todos los niveles excavados hasta ahora. A lo largo de la pared del fondo, los neandertales mantenían una hilera de pequeños hogares, de unos 50 centímetros de ancho y separados por un metro más o menos, con casi ningún residuo alrededor. Chacón sospecha que eran hogares para dormir. "Esto te da iluminación y también te protege de posibles carnívoros u otros animales que podrían