El sistema ferroviario de cercanías más grande de Norteamérica se detuvo el sábado después de que los trabajadores sindicalizados del área de la ciudad de Nueva York decidieran que sus disputas laborales eran más importantes que tus planes de béisbol de fin de semana. El Ferrocarril de Long Island, que sirve a los suburbios del este de la ciudad, cesó operaciones temprano el sábado después de que cinco sindicatos que representan aproximadamente la mitad de su fuerza laboral se declararan en huelga.

Ambas partes han estado negociando durante meses un nuevo contrato, e incluso la administración Trump intentó intermediar un acuerdo, porque nada dice 'mediador imparcial' como una ex estrella de reality shows. Pero los sindicatos tenían permiso legal para hacer huelga a partir de las 12:01 a.m. del sábado, y tomaron ese permiso y corrieron con él.

Kevin Sexton, vicepresidente nacional de la Hermandad de Ingenieros de Locomotoras y Maquinistas, dijo que no se han programado nuevas negociaciones. "Estamos muy separados en este punto", dijo Sexton temprano el sábado, agregando: "Realmente lamentamos estar en esta situación". ¿Lo suficiente como para no hacer huelga? Evidentemente no.

Janno Lieber, presidente de la MTA, emitió un comunicado diciendo que "este no era el resultado que buscábamos" pero que "no podemos ni haremos un acuerdo que traslade costos enormes a nuestros pasajeros mediante aumentos de tarifas". Afirmó que la última oferta de la agencia "le dio al sindicato todo lo que dijeron querer en términos salariales" y que era "evidente que estos sindicatos siempre tuvieron la intención de hacer huelga". Porque nada dice 'negociación de buena fe' como paros premeditados.

El paro, el primero para el LIRR desde una huelga de dos días en 1994, promete causar dolores de cabeza a los aficionados al deporte que planean ver a los rivales de béisbol de la ciudad, los Yankees de Nueva York y los Mets, enfrentarse este fin de semana o ver la carrera de playoffs de los Knicks de Nueva York de la NBA en el Madison Square Garden en Manhattan. Ambos recintos tienen paradas dedicadas del LIRR, porque aparentemente el universo tiene sentido del humor sobre las interrupciones del transporte público.

Si el cierre continúa después del fin de semana, las aproximadamente 250,000 personas que viajan en el sistema hacia y desde el trabajo cada día laboral se verán obligadas a encontrar rutas alternativas hacia la ciudad de Nueva York desde sus suburbios de Long Island. Para muchos, eso probablemente significa navegar por las carreteras notoriamente congestionadas de la región, porque nada dice 'calidad de vida' como estar sentado en el tráfico durante tres horas.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, dijo en un comunicado que las demandas de los sindicatos podrían "aumentar las tarifas hasta un 8%, enfrentar a los trabajadores entre sí y arriesgar aumentos de impuestos para los habitantes de Long Island". Agregó: "Apoyo a los pasajeros del LIRR y lucharé para preservar la estabilidad a largo plazo de la MTA. Creo que se puede llegar a un acuerdo e insto tanto a la MTA como a estos sindicatos a regresar a la mesa y negociar sin parar hasta que se alcance un acuerdo". Hochul, que se presenta a la reelección este año, es claramente consciente de que los viajeros enfadados votan.

Gil Lang, presidente general del comité general del LIRR de la Hermandad de Ingenieros de Locomotoras y Maquinistas, dijo: "A cada pasajero del LIRR cuyo viaje se vea interrumpido, sepan que la MTA no nos dejó otra opción que hacer huelga". Porque culpar a la otra parte siempre es una gran imagen cuando estás incomodando a un cuarto de millón de personas.

La MTA ha dicho que proporcionará autobuses lanzadera limitados gratuitos los días laborables a las estaciones de metro de la ciudad de Nueva York, pero ese plan de contingencia no fue diseñado para manejar a todos los pasajeros que el sistema transporta normalmente en un día laboral. La MTA también está alentando a quienes puedan a trabajar desde casa y evitar viajes no esenciales, porque 'trabajar desde casa' es definitivamente una opción para los trabajadores esenciales y las personas que no tienen ese lujo.

Las negociaciones contractuales más recientes se han estancado en la cuestión de los salarios de los trabajadores y las primas de seguro médico. La MTA ha dicho que las demandas iniciales de los sindicatos habrían llevado a aumentos de tarifas y afectado las negociaciones contractuales con otros trabajadores sindicalizados. Los sindicatos, que representan a ingenieros de locomotoras, maquinistas, señaleros y otros trabajadores ferroviarios, han dicho que eran necesarios aumentos más sustanciales para ayudar a los trabajadores a mantenerse al día con la inflación y el aumento del costo de vida.