Canadá ha decidido que ampliar su ley de muerte médicamente asistida a personas cuya única condición es una enfermedad mental es un poco como intentar armar un mueble de IKEA sin las instrucciones: mejor dejarlo suspendido indefinidamente. El gobierno anunció el miércoles que pausará la ampliación, citando la falta de consenso sobre quién sería realmente elegible.

La medida sigue la recomendación de un panel parlamentario a principios de este año de que la muerte médicamente asistida —conocida como Maid en Canadá— no debería ampliarse a este grupo. El ministro de Justicia, Sean Fraser, dijo: "si bien no existe un consenso perfecto sobre este tema, creemos que este es el enfoque correcto en este momento particular". Lo cual es lenguaje político para "preferiríamos no tocar esto ni con un palo de diez metros en este momento".

Los partidarios de extender el programa argumentan que no hacerlo viola los derechos constitucionales de las personas con enfermedades mentales y les niega el acceso equitativo a la atención médica. Un caso federal sigue pendiente ante los tribunales impugnando la decisión anterior del gobierno de retrasar el acceso a Maid para personas con enfermedades mentales. Fraser reconoció que la Corte Suprema podría pronunciarse eventualmente, porque nada dice "ley establecida" como un desafío constitucional inminente.

El anuncio del miércoles significa que los canadienses con enfermedades mentales como única condición no podrán acceder a la muerte asistida para marzo de 2027 como se había planeado previamente. En cambio, el gobierno introducirá una nueva ley en las próximas semanas que suspende esa ampliación indefinidamente. Esa legislación propuesta también permitirá a los pacientes con una enfermedad incurable progresiva consentir la muerte asistida antes de que su salud se deteriore hasta el punto de que no puedan hacerlo, pero deja la decisión final en manos de las provincias individuales. Las solicitudes anticipadas no son actualmente legales bajo la ley federal, aunque Quebec las permite para aquellos con enfermedades graves e incurables.

"Estas no son decisiones fáciles, pero creemos que serán las correctas", dijo Fraser, posiblemente mientras miraba hacia la salida.

La muerte médicamente asistida se legalizó en Canadá en 2016 para personas con enfermedades terminales, que aún representan la gran mayoría de los casos. Tras un caso judicial en Quebec, se amplió en 2021 a personas con condiciones incurables pero cuya muerte no era inminente —conocida como Maid de "vía dos". Canadá iba a ampliarla por primera vez a la enfermedad mental sola en 2023, pero se retrasó dos veces para estudiar su posible implementación, lo que es una forma elegante de decir "necesitamos más tiempo para averiguar si esto es una buena idea".

Los defensores de la ampliación dicen que las personas con enfermedades mentales deberían tener los mismos derechos que los pacientes con otros tipos de enfermedades. Claire Brosseau, una mujer con trastorno bipolar 1 resistente al tratamiento que forma parte del caso federal, le dijo a la BBC a principios de este año que la eutanasia le ofrecería "una muerte segura". Pero se han planteado preocupaciones sobre si las enfermedades mentales se entienden lo suficientemente bien por la medicina como para determinar la elegibilidad adecuada. "Cuando escucho que hay una falta de consenso en la comunidad médica sobre la naturaleza irremediable de ciertas enfermedades mentales, eso me causa una preocupación real", dijo Fraser.

Algunos expertos también han planteado preocupaciones más amplias de que el programa de muerte asistida de Canadá se ha convertido en una herramienta para aliviar el sufrimiento de personas que estarían mejor servidas con un mejor acceso a vivienda asequible y atención médica, no como una opción de último recurso. En un informe a principios de este año, un comité parlamentario señaló opiniones contrapuestas pero recomendó que Canadá "excluya indefinidamente a las personas cuya única condición médica subyacente sea una enfermedad mental" de la muerte asistida. Agregó que hay una "necesidad apremiante de un acceso aumentado y más equitativo a servicios de salud mental adecuados".

Las conclusiones se produjeron después de que los miembros del comité escucharan a médicos, defensores y expertos de países que sí permiten la muerte asistida para personas únicamente con enfermedades mentales, como los Países Bajos y Bélgica. No todos los miembros del comité estuvieron de acuerdo, y algunos publicaron una réplica disidente.