Las organizaciones benéficas del sureste de Inglaterra se enfrentan a una crisis existencial, no por falta de donaciones, sino porque su banco decidió jugar al escondite con sus cuentas en línea. CAF Bank, con sede en West Malling, Kent, y que presta servicios a más de 14.000 causas sin ánimo de lucro en todo el Reino Unido, ha suspendido sus servicios en línea desde el 24 de julio tras informes de presunto fraude cibernético. ¿El resultado? Organizaciones como 21 Together, con sede en Maidstone y que apoya a personas con síndrome de Down, no pueden acceder a la nómina ni pagar a los proveedores.

El director ejecutivo Kevan Hodges, que dirige un equipo de 13 especialistas en educación y personal a tiempo parcial, calificó la situación de "deplorable". Señaló que su equipo ha perdido días intentando contactar con CAF Bank, solo para que le digan que rellene un formulario en línea que "sería revisado mañana". Porque nada dice "urgente" como una vaga promesa para mañana.

Bali Rodgers, directora ejecutiva de Safer Communities Alliance, también expresó su frustración. "Muchas organizaciones de base (iglesias, YMCA, veterinarios) tienen a CAF como su banco, pero están perdiendo lentamente la confianza en él", dijo. Añadió que la información del banco ha sido "muy inconsistente", lo que no es precisamente tranquilizador cuando no puedes acceder a tu propio dinero.

La directora ejecutiva de CAF Bank, Alison Taylor, emitió un comunicado disculpándose por la interrupción y explicó que el banco está trabajando con expertos externos para solucionar un problema de software de terceros. Aseguró a los clientes que el banco central no se ve afectado y que hay equipos adicionales disponibles por teléfono, priorizando pagos urgentes como las nóminas. Pero para las organizaciones benéficas que ya han pasado días en espera, eso puede sonar a promesa vacía.

Mientras tanto, las organizaciones benéficas se sienten impotentes, especialmente durante el verano, cuando se ejecutan proyectos adicionales. Es casi como si el banco hubiera olvidado que las organizaciones benéficas necesitan dinero para, ya sabes, hacer obras benéficas.