En un giro de la trama que ni la propia Jodie Foster de Hollywood podría haber escrito, una pitón de 4,5 metros en el Zoológico de Chester se ha convertido en la primera serpiente del mundo en recibir un tratamiento pionero contra el cáncer típicamente reservado para humanos. La pitón reticulada de 50 kg, que comparte nombre con la actriz ganadora del Oscar, acaba de cumplir 23 años y, según se informa, ahora come con normalidad y ha vuelto a su habitual yo brillante y vivaz después de someterse a electroquimioterapia.

Los cuidadores sospecharon por primera vez que algo andaba mal cuando Jodie comenzó a comer menos y a pasar más tiempo descansando en su hábitat, lo que, para una serpiente, es básicamente el equivalente a un humano viendo Netflix en exceso durante una semana. Un diagnóstico reveló un fibrosarcoma, un tumor maligno, en su mandíbula. La cirugía lo extirpó, pero regresó con venganza, invadiendo el hueso de la mandíbula. Con su vida en juego, el oficial veterinario Ian Ashpole y los especialistas en cáncer decidieron pensar fuera del terrario y adaptar la electroquimioterapia para una serpiente.

"Cuando el tumor regresó y comenzó a destruir parte de su mandíbula, supimos que más cirugía por sí sola probablemente no sería suficiente", dijo Ashpole. "Nos enfrentábamos a la posibilidad de perderla, ya que el tumor le dificultaba cada vez más comer, así que trabajamos con especialistas en cáncer para ver si podíamos adaptar la electroquimioterapia para una serpiente. Hasta donde sabemos, es la primera vez que se usa en una".

Jodie, cuyo nombre proviene de las iniciales 'JF' en su documentación, abreviatura de 'hembra juvenil', es tan grande que ninguna mesa de operaciones individual podía sostenerla. El personal juntó dos, creando una plataforma del tamaño de una cama doble. Fue anestesiada en su hábitat, llevada al centro veterinario y se sometió a un procedimiento de 90 minutos. Ashpole extirpó la masa tumoral y parte de su mandíbula enferma, luego administró electroquimioterapia para eliminar cualquier célula cancerosa restante. El tratamiento combina el fármaco bleomicina con pulsos eléctricos precisamente controlados que hacen que las células cancerosas sean más permeables, permitiendo que el fármaco se deslice como un espía a través de un puesto de control de seguridad.

José Álvarez Picornell, del departamento de ciencia clínica de pequeños animales de la Universidad de Liverpool, calificó el éxito como "un testimonio del poder de la colaboración". Añadió: "Publicaremos formalmente los detalles del procedimiento para que los colegas veterinarios de todo el mundo puedan aprender y basarse en nuestro enfoque. Este ha sido un punto culminante muy especial en mi carrera y una oportunidad fantástica para ampliar el trabajo que hacemos dentro del departamento para apoyar la investigación veterinaria y traslacional de alta calidad".

Un chequeo final esta semana confirmó que Jodie sigue libre de cáncer. Las pitones pueden desarticular sus mandíbulas para tragar presas muchas veces el tamaño de su cabeza, y el personal informa que continúa golpeando, agarrando y tragando comida sin dificultad, demostrando que incluso después de un encuentro cercano con la muerte, todavía tiene un instinto asesino. O al menos un instinto de almuerzo.