La Secretaria de Salud, Yvette Cooper, ha declarado a la BBC que el NHS debe tomar medidas urgentes para evitar que los niños sean atendidos en los pasillos de los hospitales, describiéndolo como una prioridad y pidiendo a NHS England que elabore planes urgentes para eliminar la "atención en pasillos" para niños e introduzca nuevos estándares sobre cómo se trata a los niños en urgencias. Que esto tuviera que solicitarse formalmente, en lugar de simplemente darse por sentado, es el tipo de detalle que lo dice todo sobre el estado de las cosas.

Cooper asumió el compromiso en el programa Sunday with Laura Kuenssberg de la BBC, tras una carta de más de una docena de grupos sanitarios instándola a actuar. Las cifras detrás de la urgencia: 50.582 personas esperaron más de 12 horas en los servicios de urgencias desde la decisión de ingreso hasta el ingreso efectivo en septiembre, frente a 44.951 en agosto. Cooper dijo que se cambiará la forma de recopilar estos datos para que el número de niños se incluya en las cifras, una innovación útil, en el sentido de que contar un problema es generalmente un requisito previo para solucionarlo.

"Tengo claro que la salud infantil necesita ser una prioridad mucho mayor para el NHS", dijo Cooper. El gobierno, añadió, pretende acabar con la atención en pasillos de forma más amplia antes del final de esta legislatura, un objetivo que suena ambicioso sobre todo porque el punto de partida es tan sombrío.

Kuenssberg planteó el caso de Finlay Roberts, un niño de dos años que murió en 2024 tras pasar las últimas horas de su vida en un abarrotado pasillo de urgencias. El padre de Finlay, David Roberts, describió la situación como un "desastre terrible", recordando cómo trasladaron brevemente a la familia a una habitación con una cama antes de devolverlos al pasillo. "Se aferraba a mí, mientras, como ahora sabemos, moría lentamente", dijo. La madre de Finlay, Liz Roberts, dijo que la atención en pasillos "roba la dignidad a las personas cuando son más vulnerables", y recordó que le dijeron que administrara un supositorio a Finlay en el pasillo porque no había otra opción.

Tras escuchar su historia, Cooper se disculpó con los padres de Finlay en nombre del NHS. "Ningún niño debería ser atendido en un pasillo. Ningún paciente debería ser atendido en un pasillo", dijo, una frase que, en un sistema que funcionara, sería menos un anuncio político y más una tautología. El Whittington Health NHS Trust, donde ocurrió el incidente, trasladó sus condolencias a la familia de Finlay y dijo que sigue experimentando periodos de demanda excepcional en la atención de urgencias, con algunos pacientes recibiendo atención en ocasiones en áreas clínicas temporales, incluidos pasillos. "Nuestro personal trabaja incansablemente para proporcionar una atención segura y compasiva en condiciones extremadamente difíciles", dijo el trust.

El viernes, 16 grupos sanitarios, entre ellos Age UK, Marie Curie y el Royal College of Nursing (RCN), enviaron a Cooper una carta urgiendo acción, calificando la atención en pasillos como fundamentalmente incompatible con los estándares de atención del NHS y afirmando que erradicarla requeriría "una acción de todo el sistema".

Antes de su aparición en Kuenssberg, Cooper advirtió que el NHS se enfrenta a un invierno más difícil de lo normal, tras múltiples olas de calor que produjeron su verano más ajetreado registrado en Inglaterra. Anunció 140 millones de libras en financiación para aumentar la capacidad de atención urgente contra enfermedades estacionales como la gripe y el norovirus. El dinero se destinará a 14 proyectos en toda Inglaterra, incluidos nuevos centros de atención urgente, flotas de ambulancias y mejoras en los departamentos de urgencias. El secretario de salud en la sombra, Damian Hinds, dijo que el gobierno necesitaba actuar pero preguntó de dónde salía el dinero, mientras que el RCN England desestimó la financiación como "otro parche más".

"El invierno será más difícil para nuestro NHS este año, después de un verano tan duro", dijo Cooper en un comunicado. "Por eso hemos estado preparándonos con antelación e invirtiendo en capacidad adicional de atención urgente para ayudar a que los pacientes reciban la atención que necesitan". Según datos del NHS, casi 7,3 millones de personas acudieron a urgencias en Inglaterra entre junio y agosto, la cifra más alta jamás registrada para un periodo estival. El think tank King's Fund advirtió que el servicio se enfrenta a una "doble crisis" que se avecina.