Como miles de otros residentes de Zaporiyia, Denys Maksyshko ha pasado años trabajando para la acería local Zaporizhstal, que durante generaciones ha sido la mayor y más rica fuente de empleo en esta importante ciudad ucraniana. "Zaporizhstal no es solo una gran empresa, es el corazón de la ciudad", dice. Ahora, tras una serie de ataques con misiles rusos, ese corazón ha dejado de latir. La fábrica que emplea a 8.500 personas cerró indefinidamente después de cuatro oleadas de ataques rusos: dos en agosto y dos en septiembre. "Todo el equipo ha sido casi completamente destruido. No queda ninguna ventana y hay agujeros en los tejados. Los altos hornos han quedado casi completamente arruinados", dice Maksyshko.

Rusia disparó un total de 17 misiles contra Zaporizhstal, según Oleksandr Myronenko, director de operaciones de Metinvest, propietaria de la acería. Ocho trabajadores murieron y 31 resultaron heridos. "Ahora estamos despejando escombros e intentando planificar la recuperación", cuenta Myronenko a la BBC. Por el momento, dista mucho de ser seguro que Zaporizhstal vuelva a ponerse en marcha alguna vez. La persistente campaña de ataques aéreos de Rusia contra las plantas metalúrgicas ucranianas comenzó en agosto y, a estas alturas, todas han sido alcanzadas, algunas varias veces. Naturalmente, este sector clave de la economía ucraniana es un objetivo atractivo.

Antes del inicio de la invasión a gran escala en 2022, la metalurgia y la minería representaban aproximadamente el 10% del PIB de Ucrania y un tercio de sus exportaciones. Daban empleo a más de medio millón de personas, y uno de cada trece puestos de trabajo en Ucrania estaba vinculado a la industria de una forma u otra. Debido a los recientes ataques rusos, prácticamente se ha paralizado, y su contribución al PIB de Ucrania ahora "probablemente ronda el cero", dice Myronenko. Hasta hace poco, su empresa era la mayor productora de acero y hierro de Ucrania, pero todas sus acerías están por ahora fuera de servicio. "Está claro que intentan detener la economía de Ucrania e impedir que Ucrania obtenga dinero [de exportación] del extranjero, que pague impuestos y salarios, que garantice que las ciudades vivan y que la gente tenga empleo", dice Myronenko. "Sus esfuerzos han sido muy eficaces hasta ahora".

El daño a la industria de los metales podría tener consecuencias devastadoras para la economía y la sociedad ucranianas. Ucrania tenía 12 plantas metalúrgicas antes de perder partes de su corazón industrial en el este poco después del inicio de las hostilidades con Rusia en 2014. Para 2018, solo quedaban nueve, y tres años después de la guerra a gran escala, en 2025, esa cifra había caído a seis. Entre las perdidas estaban las plantas Azovstal e Illich en Mariúpol, la ciudad del sureste de Ucrania capturada tras un asedio ruso de meses.

Entre las ciudades siderúrgicas atrapadas en la reciente campaña de misiles rusa está Kryvyi Rih, la ciudad natal del presidente Volodymyr Zelensky. El 25 de septiembre, la mayor acería de Ucrania, Arcelor Mittal Kryvyi Rih, anunció que no podía reabrir tras repetidos ataques durante cinco semanas, elogiando la valentía de sus trabajadores, cinco de los cuales habían muerto. El jefe del Consejo de Defensa local, Oleksandr Vilkul, emitió un mensaje de emergencia a los residentes de la ciudad, en el que habló de un "golpe muy serio" que afectaría a mucho más que a miles de puestos de trabajo. La situación, admitió, era muy difícil. "Son los impuestos que alimentan el presupuesto de nuestra comunidad", dijo. "Proporcionaban fondos para mantener en funcionamiento la infraestructura de la ciudad, reparar las plantas de calefacción y sus tuberías, fondos para escuelas infantiles, servicios sociales y muchas otras cosas".

Los impuestos pagados por las empresas metalúrgicas han financiado entre el 30% y el 70% del gasto de los gobiernos locales en sus ciudades de acogida, dice Stanislav Zinchenko, director de la consultora GMK Center, con sede en Kiev. "En otras palabras, la supervivencia física de estas ciudades dependía de estas empresas", declaró a la BBC. "Este es un problema catastrófico para la economía de Ucrania. Antes de la guerra, la industria minera y metalúrgica era una industria clave. Siempre fue el mayor inversor en la economía, invirtiendo entre 2.000 y 3.000 millones de dólares (entre 1.500 y 2.300 millones de libras) al año de media". Si las acerías permanecen