Ah, la economía. Es como una telenovela donde los personajes son números y los giros de trama son tasas de interés. Esta semana, recibimos un nuevo lote de drama del mundo de las finanzas, y digamos que la historia es complicada.

Primero, las buenas noticias: la inflación se está enfriando, más o menos. Según un informe del gobierno del miércoles, los precios al consumidor subieron solo un 0.1% de junio a julio. Es el segundo mes consecutivo de desaceleración de la inflación anual, después de un fuerte aumento en abril y mayo que, ya sabes, no fue culpa nuestra en absoluto (¿guerras en Irán, alguien?). Pero no descorches el champán todavía: el costo de vida sigue subiendo un 3.4% en comparación con el año pasado. Así que, sí, todavía no es genial.

¿Comestibles? Ligeramente más baratos en julio, pero aún suben un 2.7% interanual. La carne de res sigue siendo cara, pero el pollo y los huevos están en oferta, y los precios de la lechuga se desplomaron gracias a que los supermercados intentan recuperar a los clientes asustados por el brote de ciclosporiasis. Porque nada dice 'nos importas' como una hoja verde con descuento.

Los precios de la gasolina bajaron un poco en julio, pero siguen subiendo casi un 25% en comparación con el año pasado. Y AAA dice que los precios están subiendo de nuevo, porque claro que lo están: no es como si hubiera una crisis geopolítica bloqueando petroleros en el Estrecho de Ormuz ni nada. Oh, espera, sí la hay.

Ahora, la parte de 'no puedes ganar': mientras la inflación se ha enfriado, también lo han hecho tus aumentos salariales. Los salarios promedio subieron solo un 3.2% en el último año, según el informe de julio del Departamento de Trabajo. Eso es más lento que en junio y, crucialmente, más lento que la inflación. Así que tu cheque de pago se está encogiendo en términos reales otra vez. ¿Recuerdas ese breve y glorioso período de mediados de 2023 a principios de 2026 cuando los salarios realmente superaron a los precios? Sí, eso se acabó.

Las ventas minoristas también se vieron afectadas en julio, bajando un 0.6% desde junio. La gente compró menos electrónicos, autos y piezas de auto, y gastó menos en gasolina (porque los precios bajaron, no porque seamos responsables). ¿El gran culpable? El Prime Day de Amazon, que ocurrió en junio, causando que el gasto en línea cayera un 2.2% en julio. Porque una vez que has comprado tu peso en gadgets con descuento, no necesitas nada más.

¡Pero espera, hay más! Interanualmente, las ventas minoristas en realidad crecieron en casi todas partes: ropa, artículos deportivos, suministros de jardinería, todo subió. El gasto en restaurantes y bares aumentó un 5%, y las ventas en estaciones de servicio subieron un 16% en comparación con el año pasado, porque todos estamos pagando demasiado por llenar nuestros tanques.

En un giro que haría sentir orgulloso a M. Night Shyamalan, los investigadores de Bank of America encontraron que los compradores de bajos ingresos en realidad aumentaron su gasto en julio, mientras que los de altos ingresos recortaron. Esto revierte la tendencia de la 'economía en forma de K', donde los ricos se hacen más ricos y los pobres... bueno, más pobres. Ahora, las personas de bajos ingresos comen fuera más que los ricos? Claro, ¿por qué no? Es 2026.

Por supuesto, parte de ese gasto es a crédito. La deuda de tarjetas de crédito y préstamos para autos creció un 1.7% en comparación con el año pasado, según la Reserva Federal de Nueva York. Pero los préstamos estudiantiles y las hipotecas en realidad disminuyeron, y las tasas de morosidad son 'bastante estables'. Así que no estamos en modo crisis todavía, pero definitivamente estamos haciendo malabares.

Y ahora, la grande: se espera que el déficit federal supere los $2 billones este año, $200 mil millones más de lo proyectado hace seis meses. La deuda acumulada del gobierno se acerca a los $40 billones, y solo pagar los intereses cuesta más de $1 billón al año. Eso es más que todos los programas federales excepto el Seguro Social. Mientras tanto, las tasas hipotecarias están subiendo, gracias a que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzaron un máximo de casi dos décadas. Porque ¿por qué la vivienda debería ser asequible?

La próxima semana, obtendremos más detalles sobre el gasto del consumidor de gigantes minoristas como Walmart, Target, Home Depot y Lowe's. Hasta ahora, Amazon y McDonald's dicen que los compradores están 'cuidadosos pero resistentes'. En otras palabras, todavía estamos comprando cosas, pero lo hacemos con un toque de ansiedad.

Mantente atento al próximo informe de inflación el 11 de septiembre. Va a ser un thriller.