A las 5:12 a.m. PDT del 20 de julio de 1976, los controladores de misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA estallaron en vítores al saber que el aterrizador Viking 1 había sobrevivido a su descenso a través de la delgada atmósfera de Marte. Cuarenta minutos después, la primera imagen del aterrizador comenzó a aparecer en sus monitores —línea por línea, de izquierda a derecha— dando a la humanidad su primer vistazo al terreno marciano desde la superficie.

El Dr. Thomas Mutch, líder del equipo de imágenes del aterrizador Viking, describió el momento con vuelo poético: "Estudié la pantalla negra, esperando esa estrecha franja que señalará las primeras líneas de la primera imagen. Y apareció. Una pizca de magia electrónica. Áreas de brillo y oscuridad. La imagen comienza a llenar la pantalla. Rocas y arena son visibles y —finalmente, a la derecha— una de las almohadillas de la nave espacial, un artefacto simbólico que sella nuestro logro con el signo de la realidad. Una y otra vez repito: 'Es increíble'."

Cincuenta años después, Viking 1 sigue siendo el primer robot de la NASA en explorar la superficie de Marte y dar inicio a la búsqueda de vida extraterrestre. Seis semanas después, su gemelo Viking 2 aterrizó en una región diferente, mientras dos orbitadores seguían tomando fotos y transmitiendo mensajes de vuelta a la Tierra. Las misiones actuales de la NASA a Marte deben una deuda a este aterrizador pionero —y a las rocas que tan memorablemente fotografió.