La nueva novela épica de China Miéville, *The Rouse*, se presenta como "20 años en gestación". Lo cual sería una hazaña impresionante de paciencia y resistencia para la mayoría de los escritores, pero para Miéville es más bien un proyecto secundario que guardó en un cajón mientras también producía seis novelas, dos novelas cortas, dos series de novelas gráficas, un libro infantil, un volumen de cuentos y dos obras de no ficción sobre la Revolución de Octubre y el Manifiesto Comunista. El hombre aparentemente trata el sueño como un rumor.

Para que quede claro, esas otras obras no fueron ligeros desechos. Graham Greene llamó famosamente a *The Third Man* y *Our Man in Havana* "entretenimientos", pero *Embassytown* de Miéville es, a juicio de este reseñador, la mejor traducción de la filosofía deconstruccionista a la ciencia ficción. Así que cuando decimos que *The Rouse* representa un salto cuántico en ambición, seriedad moral y bravuconería estilística, no lo estamos comparando con una lectura de playa. Lo estamos comparando con un corpus que ya hacía que la mayoría de la ficción literaria pareciera no esforzarse lo suficiente.

La novela es una épica paranormal de espionaje en la Guerra Fría y tragedia familiar. Se describe como igualmente maximalista, densa, desorientadora e incómoda que las obras de Roberto Bolaño o Mircea Cărtărescu. Lo cual es una forma elegante de decir que no es una lectura ligera, pero sí refleja lo surrealista que aparentemente se ha vuelto nuestra realidad. Así que si has estado buscando un libro que te haga sentir que pierdes el control de la realidad consensuada mientras también es un logro genuinamente poderoso, felicidades, esta es tu parada.

La conclusión aquí es que Miéville probablemente ya no debería clasificarse bajo "el nuevo weird" o "fantasía especulativa". Debería compararse con Bolaño o Cărtărescu. Lo cual es un ascenso, creemos. O al menos un movimiento lateral hacia una categoría más prestigiosa de incomprensibilidad.