Durante años, China hizo parecer que el motor de combustión interna estaba listo para el asilo de ancianos. Ahora, la industria automotriz china demuestra que la vieja bestia aún tiene algo de pelea.
Después de apostarlo todo a los vehículos eléctricos, construir la cadena de suministro de baterías más grande del mundo y superar el 50% de adopción eléctrica a nivel nacional, algunos de los mayores fabricantes de automóviles de China están invirtiendo seriamente en tecnología de gasolina. No como un paso atrás, sino como un segundo frente.
Seamos claros de inmediato: China no ha abandonado los vehículos eléctricos. Empresas como BYD siguen dominando las ventas globales de eléctricos, y el país controla una enorme cuota de producción de baterías. Sin embargo, marcas como Geely y Chery están desarrollando algunos de los motores de combustión más avanzados que jamás hayamos visto. No es que no crean en los eléctricos; es solo otra capa de su estrategia.
Geely alcanzó recientemente un 48.4% de eficiencia térmica con su último sistema híbrido. Chery fue aún más lejos, afirmando un 48.5%. Para contexto, el Toyota Prius, considerado durante mucho tiempo el referente de eficiencia, ronda el 44%. Esa brecha es enorme en términos de ingeniería y nos dice que el motor de combustión no se está quedando quieto.
El mercado interno de China puede estar electrificándose rápidamente, pero el resto del mundo no se mueve al mismo ritmo. La mayoría de los mercados globales aún dependen en gran medida de la gasolina, por lo que los fabricantes chinos están haciendo algo inteligente: vehículos eléctricos para China y mercados avanzados, híbridos ultraeficientes y motores de combustión para exportaciones globales. Estos fabricantes no están haciendo una cosa o la otra; están jugando en ambos lados para maximizar ganancias.
La competencia dentro de China es brutal. Los márgenes se están reduciendo porque hay demasiadas marcas y demasiados coches, así que las empresas miran hacia afuera. En muchos mercados, especialmente en los países en desarrollo, la infraestructura de vehículos eléctricos simplemente no está lista. Ahí es donde entran los híbridos de alta eficiencia: más fáciles de adoptar, más baratos de operar y no requieren una red de carga completa.
Mientras las marcas occidentales se centran intensamente en los plazos de electrificación, los fabricantes chinos mejoran todo a la vez: mejores vehículos eléctricos, mejores baterías, híbridos más inteligentes y motores de gasolina más eficientes. Ese tipo de desarrollo paralelo es difícil de competir.
Durante años, la narrativa fue que lo eléctrico reemplaza a la gasolina, pero la realidad es más complicada. El motor de combustión interna no desaparece de la noche a la mañana; se está refinando, optimizando e integrando en sistemas híbridos que son más eficientes que nunca. China también quiere liderar esa evolución, en lugar de apostar por un solo resultado. Mientras el mundo discute sobre eléctrico vs gasolina, China está construyendo ambos y volviéndose muy buena en ello. Esa podría ser la jugada más inteligente de todas.