China ha lanzado su misión Shenzhou-23, enviando tres astronautas a la estación espacial Tiangong con el ambicioso objetivo de mantener a uno de ellos en órbita durante un año entero. Porque, aparentemente, seis meses de microgravedad no fueron tiempo suficiente para estudiar la pérdida ósea y el desgaste muscular.

El cohete Larga Marcha 2-F despegó del centro de lanzamiento de Jiuquan en el noroeste de China el domingo, llevando a la tripulación a la estación espacial Tiangong. La misión marca el primer vuelo espacial de un astronauta de Hong Kong: Lai Ka-ying, de 43 años, ex oficial de policía del territorio. Lo acompañan el ingeniero espacial Zhu Yangzhu, de 39 años, y el expiloto de la fuerza aérea Zhang Zhiyuan, también de 39, ambos haciendo su viaje inaugural al espacio.

La tripulación llevará a cabo numerosos proyectos científicos en ciencias de la vida, ciencia de materiales, física de fluidos y medicina. Un experimento clave implica que un astronauta permanezca en órbita durante un año completo para estudiar los efectos a largo plazo de la microgravedad, parte de los preparativos de China para futuras misiones lunares y posiblemente marcianas. El astronauta seleccionado para esta estadía de un año se nombrará más tarde, porque aparentemente no te ofreces voluntario para eso.

Richard de Grijs, astrofísico de la Universidad Macquarie en Australia, señaló que los principales desafíos incluyen la pérdida de densidad ósea, el desgaste muscular, la exposición a la radiación, los trastornos del sueño y la fatiga conductual y psicológica. También destacó la importancia de sistemas confiables de reciclaje de agua y aire y la capacidad de manejar emergencias médicas lejos de la Tierra. "Un año en órbita lleva tanto al hardware como a los humanos a un régimen operativo diferente en comparación con las misiones Shenzhou más cortas de las fases anteriores del programa", dijo.

Las tripulaciones de Tiangong normalmente han permanecido en órbita durante seis meses antes de ser reemplazadas. La misión Shenzhou-23 es parte del objetivo de China de aterrizar astronautas en la luna antes de 2030, compitiendo con el programa Artemis de la NASA. Pekín también está probando equipos para ese objetivo, con un vuelo de prueba orbital de su nave Mengzhou programado para 2026 para reemplazar la envejecida línea Shenzhou y llevar astronautas a la luna.

China espera completar la primera fase de una base científica tripulada, la Estación Internacional de Investigación Lunar, para 2035. También planea recibir a su primer astronauta extranjero, de Pakistán, en la estación Tiangong para finales de este año. Pekín ha expandido significativamente sus programas espaciales en los últimos 30 años, inyectando miles de millones de dólares para alcanzar a Estados Unidos, Rusia y Europa. Aterrizó la sonda Chang'e-4 en la cara oculta de la luna en 2019 (un hito mundial) y un rover en Marte en 2021.

China ha sido excluida formalmente de la Estación Espacial Internacional desde 2011, cuando Estados Unidos prohibió a la NASA colaborar con Pekín, lo que llevó a China a desarrollar su propia estación espacial. Así que, ya sabes, gracias por la motivación.