El dorado coche robot de Elon Musk apenas llegó a las vías públicas antes de que los reguladores federales decidieran que quizás era demasiado desnudo para la ley. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ha abierto una consulta de auditoría sobre el Tesla Cybercab para examinar cómo Tesla se convenció a sí misma de que el vehículo era legal para circular sin características tan pintorescas como espejos laterales, pedales y un volante, todo lo cual es, ya sabes, requerido bajo los Estándares Federales de Seguridad de Vehículos Motorizados (FMVSS).

El aviso de la NHTSA dice que considerará "el grado en que la certificación de Tesla dependió de determinaciones de que ciertos FMVSS no son aplicables al Cybercab." Tesla aparentemente no se molestó en buscar una exención, lo cual es una jugada audaz. La investigación cubre un estimado de 1,000 Cybercabs, aunque no está claro si tantos existen siquiera: Tesla solo tiene 45 registrados en el DMV de Texas. Pero oye, ¿por qué dejar que algo tan pequeño como el inventario se interponga en una gran fiesta de lanzamiento? Tesla celebró un evento privado en Austin para celebrar, con planes de desplegar el Cybercab en otras ciudades bajo su servicio Robotaxi y eventualmente venderlo a individuos por unos frescos $30,000.

En los EE. UU., los fabricantes de automóviles autocertifican que sus vehículos cumplen con todas las reglas FMVSS aplicables. Si introducen un vehículo con omisiones flagrantes, la NHTSA puede lanzar una investigación sobre esa autocertificación. Esto no detiene la producción, pero sí arroja una sombra sobre el futuro del vehículo. Solo pregúntale a Amazon's Zoox, que lanzó su transporte autónomo sin volante en 2024 con afirmaciones similares de cumplimiento. La NHTSA investigó, y Zoox fue restringido a operaciones solo de demostración durante dos años: no pudo cobrar tarifas hasta este pasado julio.

La gran pregunta ahora: ¿se le permitirá a Tesla cobrar por viajes en Cybercab mientras está bajo investigación? Musk es famosamente amigable con la administración de Trump, pero menos con el Secretario de Transporte Sean Duffy, que supervisa la NHTSA: Musk supuestamente lo ha llamado "Sean Dummy". Así que no esperes favores a pesar del estatus de Musk como un gran donante republicano.

Este no es el único dolor de cabeza de Tesla con la NHTSA: la agencia también está investigando 3.2 millones de vehículos con Full Self-Driving por posibles problemas de retiro. Pero esta última investigación encaja perfectamente con el modus operandi de Musk: buscar perdón en lugar de permiso cuando tus productos rozan las reglas.