WASHINGTON - En una impresionante muestra de puntualidad que seguramente confundirá a la industria aeroespacial, el próximo telescopio espacial insignia de la NASA está programado para lanzarse a finales de agosto, nueve meses completos antes de lo previsto. Porque aparentemente, algunos proyectos pueden terminar temprano y por debajo del presupuesto.
En una sesión informativa del 29 de julio, los funcionarios de la NASA confirmaron que apuntan a un lanzamiento el 30 de agosto del Telescopio Espacial Romano Nancy Grace. El cohete Falcon Heavy está programado para despegar a las 7:26 a.m. hora del Este desde el Centro Espacial Kennedy. Eso es temprano, pero no tan temprano como el propio telescopio.
"El proyecto está justo donde necesitamos estar a medida que nos acercamos al lanzamiento", dijo Jackie Townsend, gerente de proyecto de Roman, con la confianza tranquila de alguien que no ha estado despierto toda la noche arreglando una fuga de combustible.
La semana pasada, los trabajadores terminaron de cargar la nave espacial con propelente - el jugo elegante que la empujará al punto de Lagrange L-2 entre la Tierra y el Sol y la mantendrá allí. El equipo de la NASA pronto comenzará operaciones conjuntas con el equipo de SpaceX, con la encapsulación en el carenado de carga útil del Falcon Heavy esperada en unas tres semanas. Encapsulación: cuando envuelves suavemente un telescopio de mil millones de dólares en una concha gigante, esencialmente.
Estos preparativos han mantenido a Roman muy por delante de su fecha formal de preparación para el lanzamiento de mayo de 2027. Los funcionarios del proyecto atribuyen el mérito a la planificación cuidadosa y al cumplimiento de un límite de costos. Sí, un límite de costos. En un proyecto gubernamental. Estamos tan sorprendidos como tú.
"Las cosas complejas son difíciles de traer a tiempo y dentro del presupuesto, y este equipo ha vivido dentro de sus recursos y está entregando nueve meses antes", dijo Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA, calificándolo como "una hazaña asombrosa". Lo llamaríamos un milagro, pero lo aceptamos.
Townsend dijo que una revisión a principios de julio confirmó la preparación para las operaciones posteriores al lanzamiento, incluida la puesta en servicio. "Hemos practicado y ajustado los planes y procedimientos, y entrenado al personal con 50 pruebas de preparación para la misión que abarcan más de 1,100 horas de tiempo operativo, utilizando al personal exacto que estará en la consola durante el lanzamiento y la puesta en servicio durante los primeros 100 días", dijo. Eso es mucho ensayo para un espectáculo que es mayormente automático.
Una vez lanzado, la puesta en servicio comienza con el despliegue de los paneles solares y el escudo solar, seguido de una maniobra al final del primer día para establecer el rumbo hacia L-2, dijo Jeremy Perkins, científico de integración y pruebas del telescopio Roman. Luego, los ingenieros verificarán otros subsistemas, desplegarán la antena de alta ganancia (diseñada para transmitir 1 terabyte de datos al día - sí, eso es un montón de selfies espaciales), y comenzarán a tomar imágenes con el espejo principal de 2.4 metros para calibrar el telescopio.
La puesta en servicio debería concluir unos 100 días después del lanzamiento, cuando Roman llegue a L-2 y pueda comenzar su misión principal de estudio. A diferencia de otros telescopios donde los astrónomos suplican por tiempo de observación, Roman llevará a cabo estudios amplios. "Lo que hicimos en los últimos años fue trabajar con la comunidad científica de todo el mundo y pedirles sus ideas sobre cómo deberíamos usar Roman", dijo Julie McEnery, científica senior del proyecto Roman.
"Luego reunimos todo para intentar diseñar tres estudios realmente grandes que aborden la cosmología, que aborden los estudios de exoplanetas, pero que maximicen la ciencia", dijo. Esos estudios se ejecutarán durante la misión principal de cinco años de Roman.
McEnery también señaló que Roman complementará el Observatorio Vera C. Rubin en Chile, que recientemente comenzó su propio estudio del cielo. Rubin ve luz visible; Roman ve infrarrojo. "Cuando llegamos al punto de decidir cómo íbamos a usar los observatorios, los estudios de Roman están optimizados para superponerse con los de Rubin porque es muy valioso combinar las observaciones de Roman y Rubin juntas", dijo. "Realmente somos hermanos embarcándonos en una vida de exploración al mismo tiempo". Hermanos que definitivamente compartirán sus juguetes, esperamos.