Los políticos europeos disfrutan de un verano de calor récord y responden con un silencio impresionante
Los líderes europeos responden a las olas de calor récord con un encogimiento colectivo de hombros, prefiriendo hablar del aire acondicionado que de la crisis real.
Mientras Europa se sofoca con su cuarta ola de calor del verano, con récords de temperatura que se rompen como cubitos de hielo en una ginebra con tónica olvidada, los líderes políticos del continente han respondido con un silencio colectivo que casi podría confundirse con un retiro de meditación. Pero Jean-Luc Mélenchon, el veterano agitador radical de izquierdas francés, no es de los que se callan. Hablando en el congreso de verano de su partido Francia Insumisa el pasado fin de semana, declaró que la crisis climática significa "vamos a tener que cambiarlo todo: la forma de vivir, la forma de producir, la forma de comerciar". Señaló que "el cambio climático" puede sonar "casi tranquilizador", pero su impacto real se sentirá como "aterrizar en otro planeta cada vez que salgamos de casa". Mélenchon, que según una encuesta de esta semana es el rival más probable de Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del año que viene, es una excepción notable en un panorama político que por lo demás se define por su capacidad de mirar a cualquier parte menos al candente tema del día.
El silencio es particularmente ensordecedor dado el verano que Europa acaba de soportar: cuatro olas de calor, incendios sin precedentes y miles de muertes excesivas. Europa es el continente que se calienta más rápido del mundo, calentándose el doble de rápido que en otros lugares. El jefe climático de la ONU, Simon Stiell, advierte que las consecuencias están "alcanzando niveles de emergencia nacional". Sin embargo, los grandes discursos políticos de los líderes europeos que aborden la crisis, expliquen sus causas y esbocen los cambios necesarios se pueden contar con los dedos de una mano, y eso si no te falta un dedo.
Los votantes franceses se han enfrentado a "silencio de algunos políticos y declaraciones inadecuadas o demagogia de otros", según un duro editorial de Le Monde, que advirtió de que "los responsables políticos tanto de derecha como de izquierda están perdiendo credibilidad". La gente quiere "un mensaje político que se traduzca en acción y arroje luz sobre el futuro", dijo el periódico. La brecha entre "la mayor concienciación de los ciudadanos sobre la crisis y la falta de compromiso de sus representantes electos para abordarla" provocará una creciente frustración e ira, porque nada dice 'te escuchamos' como fingir que el termómetro no se está derritiendo.
Una encuesta de Ipsos de mediados de julio encontró que la protección del medio ambiente había subido 12 puntos desde junio para convertirse en la cuarta mayor preocupación de los votantes franceses, después de lo que el encuestador describió como "una primera experiencia real de cómo podría ser el infierno de un mundo significativamente más caluroso". En el Reino Unido, los activistas del Partido Laborista se preocupan de que, a pesar de los impactos cada vez más visibles, no ha habido un impulso político importante por parte del gobierno, incluso cuando los votantes están cada vez más convencidos de la necesidad de actuar. Y aunque Friedrich Merz dijo esta semana que se necesitaba acción para "frenar el cambio climático y adaptarse a las consecuencias" (aunque no a costa de la industria alemana), ha sido acusado todo el verano de esquivar el tema por miedo a impulsar a la AfD, de extrema derecha y escéptica con el clima.
Por supuesto, hay excepciones. El primer ministro español, Pedro Sánchez, ha advertido durante mucho tiempo de que "el cambio climático mata", y recientemente subrayó: "No basta con abordar las consecuencias; lo que tenemos que hacer es reducir sus causas". Un aspirante presidencial centrista francés, Raphaël Glucksmann, habló esta semana de la necesidad de una "transformación ecológica" que ponga fin a los combustibles fósiles, y prometió una "revolución ecológica" de 100 días si es elegido presidente, lo que parece extremadamente improbable, pero puntos por el entusiasmo.
Pero el silencio de la mayoría de los políticos convencionales es ensordecedor, dice Jean Jouzel, veterano climatólogo francés. La clase política en general, dice, "todavía no se ha comprometido con la realidad del calentamiento global. Tienen que abordarlo de frente". La raíz del problema, sugiere Jouzel, es que "los políticos viven en el corto plazo. Su horizonte es evitar cualquier daño durante su mandato. Para mí, un verdadero líder político... tiene el valor de mirar a medio y largo plazo".
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