Charles Spencer ha escrito un libro sobre su hermana, Diana, princesa de Gales. Se titula Swan Song. Es una memoria de su relación y, según la reseña, nos cuenta "un poco sobre Diana y muchísimo sobre Charles Spencer, quizá más de lo que necesitábamos saber". Así que unas memorias familiares estándar, pero con mejores sombreros.

El libro tiene 400 páginas y se describe como un "furioso ejercicio de ajuste de cuentas" que incluye "golpes de pecho, indiscreciones salvajes y algunos pasajes verdaderamente conmovedores sobre su difunta hermana". El reseñador señala que, entre los fragmentos genuinamente emotivos, el conde "no puede evitar ponerse a sí mismo y a sus agravios en el centro del escenario". Al lector le queda "una historia vertiginosa del mundo que creó a Diana y cierta acidez por la manera en que se cuenta". Es decir: informativo, conmovedor y ligeramente nauseabundo, como un documental real narrado por un hombre que arrastra un hacha.

Vayamos a los titulares, porque hay titulares. El Daily Mail de la semana pasada, el periódico al que Spencer vendió la serialización, publicó como gran titular que poco después de la muerte de Diana, el rey Carlos la insultó en una llamada telefónica con Spencer. La cita: "'Ten por seguro', siseó, 'que pronto la olvidaremos'." La opinión del reseñador: "Estoy dispuesto a creer que el rey se comportó mal, pero 'siseó' es una bandera roja, uno de esos adornos, como 'gruñó' o 'hizo una entrada teatral', que los escritores suelen usar para hacer que aquellos sobre quienes escriben parezcan peores". Buen punto. Nadie sisea en la vida real excepto las serpientes y los villanos de las adaptaciones de Dickens.

El libro también incluye una frase que describe a los periodistas de la prensa sensacionalista como "aquellos que habitan los turbios pantanos de la malevolencia y que necesitan succionarles el alma a sus víctimas hasta dejarlas secas". Lo cual es una frase audaz para escribir en un libro que has vendido al Daily Mail para su serialización. Quizá se refería a otro grupo de plumíferos. Quizá el cheque se cobró. Nunca lo sabremos.

El reseñador concluye que Spencer, "siempre la parte agraviada, tiene tantas hachas que afilar en este libro que a veces es imposible oír lo que dice". Así que si buscas un retrato matizado de Diana, puede que este no sea. Si buscas 400 páginas de un hombre ajustando cuentas con el entusiasmo de alguien que las ha estado acumulando desde la infancia, adelante.