Hace casi 30 años, unos investigadores tropezaron con dos moléculas inusuales en el polvo de centeno que parecían ralentizar el crecimiento tumoral en animales. Pero entonces se toparon con un muro: nadie podía descifrar las estructuras 3D exactas de las moléculas. Entran en escena los químicos de la Universidad Northwestern, que ahora han construido los secalósidos A y B desde cero en el laboratorio, confirmando sus estructuras por primera vez.

Con este plano molecular en mano, los científicos por fin pueden investigar cómo estos compuestos del polvo de centeno —sí, de la misma cosa que hace posible tu pan de pumpernickel— interactúan con el sistema inmunológico. La esperanza es que esto pueda allanar el camino para nuevos tratamientos contra el cáncer. Los hallazgos fueron publicados en el Journal of the American Chemical Society.

"En estudios preliminares, otros investigadores encontraron que el polvo de centeno podía ayudar a diferentes modelos animales a eliminar tumores a través de algún mecanismo desconocido y no tóxico", dijo Karl A. Scheidt, de Northwestern, quien lideró el estudio. "Ahora que confirmamos la estructura de estas moléculas, podemos encontrar el ingrediente activo —o qué parte de la molécula está haciendo el trabajo. Este es un punto de partida emocionante".

La naturaleza tiene un historial sólido aquí: morfina de las amapolas, Taxol de los tejos, estatinas de los hongos. El polvo de centeno podría unirse a ese club. Ya se vende como suplemento dietético para la salud de la próstata, pero el desarrollo farmacéutico se estancó porque nadie podía precisar la estructura molecular.

¿La parte complicada? Las moléculas contienen un anillo de 10 miembros raro y altamente tensionado. El equipo de Northwestern sorteó esto haciendo primero un anillo más grande y flexible, luego desencadenando una reacción química para encogerlo en la configuración tensionada en un solo paso. Después de sintetizar ambas versiones posibles, las compararon con extractos naturales de polvo de centeno. Solo una coincidió.

"Hemos demostrado que podemos fabricar el núcleo de este producto natural", dijo Scheidt. "Ahora, estamos buscando posibles colaboradores en inmunología que puedan ayudarnos a traducir esto a un posible punto final clínico".