Científicos marinos escoceses nombran al océano en la junta: '¿Qué pensaría el Atlántico?'
Un instituto de investigación marina escocés le da al océano un asiento en su junta directiva, porque si el capitalismo nos metió en este lío, las salas de juntas podrían sacarnos.
En una sala de juntas en Oban, Escocia, los fideicomisarios de la Asociación Escocesa de Ciencias Marinas (Sams) han observado durante mucho tiempo las olas del Atlántico a través de la ventana. Pero desde el mes pasado, el océano tiene un asiento literal en la mesa: la institución de 140 años ha nombrado al mar como fideicomisario formal, completo con un representante humano para expresar sus opiniones sobre las decisiones corporativas.
El director Nick Owens, un científico marino, se dio cuenta de que, aunque la humanidad ha tomado conciencia de su impacto planetario, las decisiones éticas siguen siendo obstinadamente antropocéntricas. Inspirado por la conexión de las culturas indígenas con la naturaleza y un creciente impulso global para el reconocimiento legal del medio ambiente, Owens decidió que el océano necesitaba un voto, no solo una bonita vista.
Sams se une a un movimiento pequeño pero incipiente: Faith in Nature, una empresa de cosmética ecológica, nombró a la naturaleza miembro de la junta en 2022, y unas 25 organizaciones más en Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Estados Unidos y Australia han seguido su ejemplo. Un diputado francés del Partido Verde incluso propuso una ley que exige representación de la naturaleza en las juntas de las grandes empresas.
Para que funcione, Sams convocó un grupo de trabajo para abordar preguntas difíciles: ¿Cómo definir 'océano'? (A nivel planetario, incluidos el lecho marino y el espacio aéreo inferior, excluyendo las actividades humanas). ¿Quién habla por él? (La abogada ambiental Helen Mitcheson, quien tuvo que interrumpir la primera reunión después de 20 minutos de charla sin océano). ¿Tiene poder de veto? (No, pero tiene voz en todas las discusiones).
La medida no es solo simbólica: el mandato del fideicomisario oceánico se agregará a la constitución de Sams para evitar acusaciones de greenwashing. Owens admite que podría llevar a rechazar contratos lucrativos o evitar industrias como la acuicultura. Pero insiste en que el objetivo es una guía objetiva basada en hechos: 'Podríamos decidir no trabajar con una industria en particular, pero aún no lo hemos hecho'.
Internamente, el cambio ha sido sorprendentemente fluido. Owens ahora escucha al personal preguntarse: '¿Qué pensaría el océano sobre esto?' durante las pausas para el café. Espera que la decisión impulse la sostenibilidad y atraiga financiación filantrópica, argumentando que el capitalismo nos metió en este lío y las salas de juntas serán clave para sacarnos. 'Creo sinceramente que en una década más o menos esto será una práctica común', dice.
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