Pirañas: el pequeño y dentudo problema de relaciones públicas de la naturaleza. Si tu imagen mental de unas vacaciones en Sudamérica implica ser devorado vivo por un banco de peces de boca de navaja, probablemente puedas relajarte, pero quizás mantengas los dedos de los pies fuera del agua turbia por si acaso. Estos peces de agua dulce son ciertamente nativos de Sudamérica, pero no están exactamente haciendo cola para merendar turistas. Prefieren presas más pequeñas como peces, ranas e insectos, e incluso comen plantas. Un humano sano chapoteando tiene más probabilidades de ser ignorado o evitado que atacado. Dicho esto, las mordeduras de piraña ocurren y pueden ser graves. En Brasil, una niña perdió dos dedos del pie por una piraña en Lago Sul, un popular lago para nadar. Cerca de Manaos, ocho turistas fueron mordidos cerca de su resort, aunque la mayoría de las mordeduras fueron leves: las víctimas ni siquiera se dieron cuenta de que habían sido mordidas hasta que salieron del agua. Entonces, ¿cuáles son los riesgos reales? Las pirañas generalmente viven en ríos de agua dulce, arroyos y áreas fangosas, no en el tipo de playas cristalinas a las que acuden los turistas. Es poco probable que te las encuentres en la playa de Copacabana. Pero si te encuentras en territorio de pirañas, evita nadar donde haya señales de advertencia o informes de mordeduras. Los lagos poco profundos y reducidos por la sequía son especialmente riesgosos, ya que los peces hambrientos compiten por la escasa comida. Y por el amor de Dios, no intentes pescarlas: muchas mordeduras ocurren cuando los peces están fuera del agua. Si ves pirañas o sientes un mordisco, muévete con calma hacia la orilla: los chapoteos de pánico podrían hacerte parecer un animal moribundo, que es exactamente el tipo de bocadillo que considerarían. Trata cualquier mordedura como un corte grave: aplica presión, busca ayuda médica y evita nadar con heridas abiertas en aguas turbias, donde las infecciones pueden ser peores que la mordedura en sí. En resumen, los ataques de pirañas son raros, no cero, y en su mayoría evitables con sentido común. Así que adelante, disfruta de ese crucero por el río Amazonas, pero quizás salta el baño en cueros.