El mercado laboral de EE. UU. se tomó unas vacaciones inesperadas en julio, con los empleadores recortando 23,000 empleos, según un informe del Departamento de Trabajo publicado el viernes. Las empresas de construcción y las fábricas siguieron añadiendo trabajadores, pero los minoristas y restaurantes decidieron que ya habían tenido suficiente y eliminaron puestos de trabajo. Es el segundo mes consecutivo en que el recuento mensual de empleos no cumple con las expectativas de los pronosticadores, lo que empieza a parecer una tendencia.

La tasa de desempleo bajó ligeramente al 4.1%, pero aquí está el detalle: eso es solo porque más de 260,000 personas simplemente tiraron la toalla y abandonaron la fuerza laboral por completo. Nada dice "economía saludable" como un montón de gente rindiéndose.

Daniel Zhao, economista jefe del sitio de búsqueda de empleo Glassdoor, dice que los trabajadores están sintiendo la presión. "Cada vez escuchamos más a trabajadores que están ansiosos por su seguridad laboral y frustrados por el hecho de que están atrapados en roles que no son necesariamente buenos para ellos", dijo. "Y eso se suma a los trabajadores que no tienen empleo en este momento y se sienten excluidos del mercado laboral". El índice de confianza del trabajador de Glassdoor alcanzó un mínimo histórico en julio, porque por supuesto que lo hizo.

Los restaurantes y minoristas recortaron miles de empleos, el gobierno local sufrió grandes pérdidas, y la atención médica añadió trabajadores pero a un ritmo más modesto que a principios de año. Incluso el sector de la salud se está cansando.

Este mercado laboral que se está suavizando está poniendo un obstáculo en los planes de la Reserva Federal. Ya están luchando contra una inflación obstinada, y ahora tienen que preocuparse por un mercado laboral menos estable. La Fed podría pensárselo dos veces antes de subir las tasas de interés cuando el mercado laboral está tan tambaleante.

Para aquellos que aún trabajan, los salarios promedio han aumentado un 3.2% en los últimos 12 meses. Eso suena decente hasta que recuerdas que la inflación existe, y esas ganancias están siendo devoradas por el aumento de los precios de la energía. Como dice Zhao, "gran parte de esas ganancias salariales han sido consumidas por el aumento de los precios de la energía". Así que los cheques de pago de los trabajadores no rinden tanto como solían, pero bueno, al menos están haciendo más ejercicio caminando al trabajo en lugar de conducir.