Científicos descubren que el lenguaje humano tiene un sesgo de seguridad, porque al parecer todos solo intentamos sobrevivir
Después de 70 años asumiendo que el lenguaje se trata de sentimientos, los científicos descubren que en realidad se trata de poder, peligro y si estás a punto de ser devorado.
Investigadores de la Universidad de Vermont han descubierto un patrón en el lenguaje humano que derriba una teoría científica aceptada durante más de 70 años. Los hallazgos, publicados en Science Advances, sugieren que el significado de las palabras está moldeado por algo más fundamental que la emoción: nuestra comprensión del poder, el peligro y el orden. El estudio introduce la "ousiometría", un enfoque matemático para medir el significado esencial del lenguaje, y su revelación más llamativa es que las personas prefieren consistentemente la seguridad sobre el peligro en sus palabras.
Desde la década de 1950, el significado de las palabras se ha entendido en gran medida a través del modelo VAD, desarrollado por el psicólogo Charles Osgood y otros. Describe el significado mediante tres dimensiones emocionales: valencia (positivo vs. negativo), activación (excitado vs. calmado) y dominancia (controlador vs. sumiso). Este marco se volvió influyente en psicología, lingüística e inteligencia artificial, particularmente en sistemas diseñados para detectar el tono emocional. Pero el equipo de Vermont encontró evidencia de que este modelo largamente establecido pasa por alto aspectos cruciales de cómo se organiza el significado.
Su análisis examinó miles de millones de usos individuales de más de 20,000 palabras en una amplia gama de textos del mundo real. Utilizando técnicas computacionales avanzadas, identificaron una estructura subyacente diferente. Las tres dimensiones del modelo VAD tradicional no son independientes entre sí, como se suponía anteriormente. En cambio, el significado de las palabras puede describirse más eficazmente a través de tres dimensiones separadas: poder (débil vs. poderoso), peligro (seguro vs. peligroso) y estructura (ordenado vs. caótico).
La investigación, apoyada por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU., Google, MassMutual y otros financiadores, encontró que este nuevo marco explicaba más del 90% de la variación en el significado medido de las palabras. El enfoque VAD tradicional explicaba aproximadamente el 72%. Esa mejora podría ser especialmente importante a medida que los grandes modelos de lenguaje, la moderación automatizada de contenido y otras tecnologías de IA dependen cada vez más de la comprensión de la comunicación humana.
Uno de los descubrimientos más inesperados del estudio surgió cuando los investigadores examinaron cómo aparecen realmente las palabras en la comunicación cotidiana. En libros, reportajes de noticias, redes sociales y lenguaje hablado, las palabras asociadas con la seguridad aparecían mucho más frecuentemente que las asociadas con el peligro. Este hallazgo ofrece una nueva explicación para el principio de Pollyanna, la tendencia del lenguaje humano a inclinarse hacia palabras positivas en lugar de negativas. Durante décadas, los investigadores interpretaron este patrón como evidencia de que las personas favorecen las expresiones emocionales positivas. El nuevo análisis sugiere que algo más fundamental podría ser responsable.
Según los investigadores, la aparente preferencia por la positividad refleja en gran medida una preferencia subyacente por la seguridad. "El sesgo de positividad del principio de Pollyanna es, de hecho, una proyección unidimensional de un sesgo de seguridad subyacente", concluye el estudio. "Esta es una gran observación que surge de este trabajo", dijo Peter Dodds, director del Instituto de Sistemas Complejos de UVM y autor principal del estudio. "Las expresiones de seguridad son cruciales para todo lenguaje".
El descubrimiento plantea una posibilidad intrigante: la estructura del lenguaje humano puede reflejar presiones evolutivas asociadas con mantenerse vivo. Desde esta perspectiva, las palabras hacen más que comunicar sentimientos: ayudan a las personas a reconocer amenazas, evaluar la incertidumbre, establecer confianza y coordinar acciones. Poder distinguir entre seguridad y peligro es esencial para la supervivencia, y los investigadores sugieren que esta prioridad humana básica puede influir en cómo se organiza el significado en el lenguaje. A lo largo de la vida diaria, las personas intercambian constantemente información sobre si individuos, lugares, situaciones y comportamientos son amenazantes o seguros. Los nuevos hallazgos sugieren que estas distinciones pueden ser más centrales para la comunicación de lo que se reconocía anteriormente.
También ofrecen una interpretación diferente de por qué el lenguaje positivo es tan común. En lugar de simp
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