En un movimiento que deleitará a los ambientalistas y confundirá a cualquiera que haya intentado reciclar un envase de yogur, investigadores han creado un 'plástico vivo' que se autodestruye en seis días sin dejar esas encantadoras partículas microplásticas que todos hemos llegado a amar.

El estudio, publicado en ACS Applied Polymer Materials, describe un material incrustado con esporas latentes de Bacillus subtilis. Cuando se activan con un caldo nutritivo calentado a 122°F (50°C), las esporas producen dos enzimas que trabajan juntas para cortar el polímero policaprolactona en sus componentes básicos. El resultado: sin microplásticos, solo una escapada limpia.

Zhuojun Dai, autor correspondiente, explicó el razonamiento detrás del proyecto: 'Los plásticos tradicionales persisten durante siglos, mientras que muchas aplicaciones, como los envases, son de corta duración. Así que pensamos, ¿por qué no incorporar la degradación directamente en el ciclo de vida del material?' Porque, aparentemente, el sentido común ahora es un avance de investigación.

El plástico vivo presume propiedades mecánicas similares a las películas ordinarias de policaprolactona, lo que significa que no se desmoronará mientras lo usas, solo cuando quieras. El equipo incluso fabricó un electrodo de plástico portátil que se degradó por completo en dos semanas después de la activación, demostrando que incluso los dispositivos médicos pueden aprender a renunciar.

Lo próximo: los investigadores esperan desarrollar un método que active las esporas en el agua, donde termina la mayor parte de la contaminación plástica. Porque si hay algo que el océano necesita, son más cosas que cobran vida y se comen a sí mismas.

El trabajo fue financiado por una serie de programas de investigación chinos, porque aparentemente nadie más pensó en preguntar: '¿Y si el plástico simplemente... se detuviera?'