PsiQuantum quiere construir una computadora cuántica que parece un centro de datos fusionado con una fábrica de helados: 100 gabinetes de acero inoxidable, cada uno enfriado con helio líquido a unos pocos grados sobre el cero absoluto, con miles de fotones zumbando a través de interruptores ópticos y divisores de haz. ¿El objetivo? Resolver problemas que a las computadoras actuales les tomaría millones de años. ¿El problema? La máquina aún no existe.

La empresa, fundada en 2016 por cuatro físicos británicos, aspira a ser la primera en entregar una computadora cuántica útil. A diferencia de Google e IBM, que apuestan por qubits superconductores, PsiQuantum utiliza fotones, partículas de luz. Los fotones mantienen estados cuánticos durante mucho tiempo (el fondo cósmico de microondas ha tenido miles de millones de años para demostrarlo), pero son terribles para interactuar entre sí. Un artículo de 2001 encontró un truco usando divisores de haz y detectores, y PsiQuantum ha estado persiguiendo ese sueño desde entonces.

PsiQuantum ha recaudado mil millones de dólares, ha roto tierra en un sitio en Chicago y promete que un segundo sitio en Australia estará operativo para 2027. Es una de las dos empresas (junto con Microsoft) que ha alcanzado la tercera etapa de un programa de evaluación gubernamental. Pero verificar el progreso de la computación cuántica es más difícil que juzgar un ensayo de medicamentos: todo es incremental, opaco y difícil de verificar desde fuera. El momento de demostrar su valía se acerca, posiblemente el próximo año.

El cofundador Terry Rudolph, nieto de Erwin Schrödinger (sí, ese Schrödinger), escribió un libro de 150 páginas explicando la computación cuántica a adolescentes. Él y sus cofundadores creen que la tecnología podría revolucionar el diseño de fármacos, la seguridad de las baterías y la ciencia de materiales. Pero primero necesitan fabricar cristales de titanato de bario internamente, enfriar sus detectores a -456 °F y asegurarse de que los fotones no se dispersen antes de terminar sus cálculos. Sin presión.