Anthony Albanese se encuentra en Palaos esta semana para el Foro anual de las Islas del Pacífico, donde se espera que la seguridad regional encabece la agenda. Pero seamos honestos: cuando China prueba misiles con capacidad nuclear en el Pacífico y la guerra entre Estados Unidos e Irán infla las facturas de combustible, la amenaza real a la seguridad podría ser simplemente el planeta calentándose hasta quedar crujiente.

La prueba de misil de China en julio, que sobrevoló varias naciones del Pacífico y aterrizó cerca de la zona económica exclusiva de Tuvalu, ha provocado conversaciones sobre un nuevo acuerdo de seguridad regional. El primer ministro de las Islas Salomón, Matthew Wale, lo calificó como "no un acto de amigo", lo cual es irónico viniendo del tipo cuyo país firmó un acuerdo de seguridad con China en 2022. Desde entonces, Canberra ha estado ocupada tejiendo acuerdos bilaterales con Tuvalu (2023), Naoero (2024), Papúa Nueva Guinea (2025) y Vanuatu (2026), con Tonga y las Islas Salomón en proceso. El último, una Alianza del Océano de Paz con Fiyi en julio, es un pacto de defensa mutua abierto a todas las naciones del Pacífico, porque nada dice paz como una alianza militar.

Mientras tanto, el conflicto en Oriente Medio ha empujado al Pacífico hacia una crisis energética. Alrededor del 80% de la energía de la región depende del petróleo importado, gran parte del cual transita por el Estrecho de Ormuz. Los países insulares del Pacífico gastan entre el 10% y el 25% de su PIB en combustibles fósiles, en comparación con el 8% en educación y el 6% en salud. Los costos anuales de importación de combustible de Fiyi podrían aumentar en 375 millones de dólares estadounidenses (520 millones de dólares australianos) si los precios del petróleo se mantienen altos, lo que supera todo su presupuesto de salud. Pero bueno, ¿quién necesita hospitales cuando tienes generadores diésel?

La energía renovable ofrece una solución. Cambiar el diésel por energía solar y almacenamiento en baterías podría ahorrar a los países del Pacífico alrededor de 700 millones de dólares estadounidenses (520 millones de dólares australianos) anualmente. El presidente de Palaos, Surangel Whipps Jr., quiere que la región sea la primera del mundo en ser 100% renovable, con 120 millones de dólares estadounidenses (166 millones de dólares australianos) necesarios para agregar 60 MW de energía solar y almacenamiento, cubriendo el 90% de las necesidades energéticas de Palaos. Eso es una ganga en comparación con el costo de no hacerlo.

El cambio climático ha sido llamado "la mayor amenaza única" para la seguridad del Pacífico por los líderes del foro, haciendo eco de su súplica ante el Consejo de Seguridad de la ONU en 2007 de que sus impactos son "no menos serios que los que enfrentan las naciones amenazadas por armas y bombas". En 2025, la Tierra estuvo 1,44 °C más cálida que el promedio a largo plazo, y los océanos están en su punto más cálido registrado, con un El Niño récord que se avecina. Ahora es casi seguro que el mundo superará los 1,5 °C, pero con recortes profundos de emisiones y emisiones "netas negativas", podríamos recuperarlo para finales de siglo.

Las naciones del Pacífico esperan que Australia reafirme el compromiso de 1,5 °C, especialmente mientras ayuda a Fiyi y Tuvalu a organizar una cumbre pre-COP en octubre. También buscan financiamiento para un fondo climático propiedad del Pacífico para la adaptación comunitaria. Algunos dicen que la colaboración es costosa, pero invertir en renovables y adaptación es invertir en seguridad compartida, incluso mientras China y Estados Unidos juegan su partida de ajedrez geopolítico. Wesley Morgan, del Instituto de Riesgo Climático y Respuesta de la UNSW, señala esto en un artículo publicado originalmente en The Conversation. Entonces, mientras el foro extraña a líderes clave como Matthew Wale de las Islas Salomón (quien voló temprano para lidiar con un desafío de liderazgo) y otros, el mensaje es claro: la mayor amenaza no son los misiles, sino el clima.