En un sofocante día de julio, 30 combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán arrojaron sus rifles a una fogata, señalando el fin de un conflicto de décadas con Turquía. Ahora, la gran pregunta no es solo sobre la paz, sino sobre si alguien va a limpiar el desastre. La lucha dejó bosques carbonizados, agua contaminada y una crisis de biodiversidad que hace que la flora y fauna local sientan que viven en una película de desastres.
Investigadores del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas ven esto como una oportunidad histórica: incluir la restauración ambiental en el plan de paz. "Tienes que pensar en este elemento si quieres establecer una paz duradera", dijo Kaveh Madani, director del instituto. Porque, aparentemente, el agua limpia y el aire respirable ahora se consideran ventajas de negociación.
El PKK y Turquía están actualmente negociando un tratado de paz, pero las conversaciones se estancaron este año por desacuerdos sobre el desarme. Michael Gunter, profesor de ciencias políticas en la Universidad Tecnológica de Tennessee, señaló que los esfuerzos de paz anteriores colapsaron en 2015, y las dos partes "ni siquiera están en el mismo universo". Turquía ve al PKK como un grupo terrorista que debe rendirse; el PKK cree que la constitución turca necesita una reescritura. Así que, ya sabes, solo un pequeño desacuerdo filosófico.
Pinar Dinc, investigadora del instituto de la UNU y autora principal de un informe sobre cómo abordar el daño ecológico del conflicto, aboga por una "justicia transicional verde". Los tratados convencionales se centran en la seguridad, dijo, pero si pensamos de manera más holística, "podríamos lograr crear algo nuevo". Como un planeta que no esté en llamas.
El informe recomienda reconocer un medio ambiente saludable como un derecho humano fundamental y proteger a los defensores ambientales, que a menudo son blanco de violencia. Desde que comenzó la guerra en 1984, más de 3.000 aldeas kurdas fueron arrasadas, hasta 378.000 personas desplazadas y casi 40.000 asesinadas. Si las comunidades locales supervisan la restauración, eso podría generar empleos y preservar prácticas culturales. Madani ve el medio ambiente como un posible "factor unificador".
La financiación podría provenir del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Fondo Verde para el Clima, asociaciones público-privadas o "bonos de paz". Pero Nazan Üstündağ, investigadora independiente y nativa de Turquía, cree que implementar estas recomendaciones será una batalla cuesta arriba. En febrero, una comisión parlamentaria turca avanzó una iniciativa "Turquía libre de terror", pero la justicia transicional verde no estaba en la agenda.
Aun así, Dinc y Madani mantienen la esperanza. "Vivimos en un mundo dinámico donde las cosas cambian continuamente; aprendemos del pasado", dijo Madani. Quizás esta vez, la paz venga con un poco de reforestación.