Las víctimas de abuso sexual infantil en Inglaterra y Gales obtienen una nueva herramienta para borrar sus peores recuerdos de internet, como parte de un esfuerzo respaldado por el gobierno para poner fin a lo que los funcionarios llaman cortésmente el 'sufrimiento prolongado de los sobrevivientes' — porque, aparentemente, simplemente esperar no ha funcionado.

El proyecto Echo, lanzado el martes en la conferencia anual del Instituto Internacional de Investigación en Policía y Protección Pública (IPPPRI), ayudará a las víctimas que ya han denunciado su abuso a la policía a identificar y eliminar imágenes en línea de su agresión. Junto con la eliminación de imágenes, los sobrevivientes reciben apoyo para el trauma, la oportunidad de que se lea una declaración de impacto de la víctima en la corte y la opción de compensación penal o civil. Porque nada dice 'cierre' como un poco de teatro judicial y un posible cheque.

Simon Bailey, exlíder nacional de protección infantil y jefe de policía de Norfolk, quien está involucrado en el proyecto, lo expresó sin rodeos: 'Los niños estaban siendo rescatados, pero una vez que concluía la investigación inicial sobre su abuso sexual infantil, simplemente se convertían en otra víctima'. Espera que, si el programa tiene éxito, se implemente a nivel mundial — porque el trauma, aparentemente, es universal.

El proyecto está financiado por las organizaciones benéficas de seguridad en línea y abuso infantil Safe Online y la Fundación Graham Dacre. Se espera que las fuerzas policiales de todo el país identifiquen y remitan a las víctimas a Echo, que tendrá acceso a la base de datos de imágenes de abuso infantil del Reino Unido para encontrar contenido en la web abierta y solicitar su eliminación, facilitado por la Fundación Internet Watch. Bailey explicó que las imágenes se emparejarán con las víctimas utilizando el número de referencia único de su informe de delito original — una eficiencia burocrática que es casi refrescante.

Tomemos a Rhiannon-Faye McDonald, quien fue engañada en 2003 por un hombre de unos 50 años que se hacía pasar por una adolescente en línea. A los 13 años, fue coaccionada para enviar una foto en topless, y luego chantajeada para enviar más. 'Amenazó con que todos verían la foto que ya había compartido, que la enviaría a mis amigos y la pegaría en mi escuela', recordó. Luego obtuvo su dirección, fue a su casa y abusó sexualmente de ella en su dormitorio, tomando fotos de la agresión. Cuando la policía la contactó a los 14 años, dudó: 'Ni siquiera quería llamar a la policía... pensé que me culparían a mí'.

Ahora, más de 20 años después, McDonald es directora de servicios de la Fundación Marie Collins. Señala el cambio tecnológico: 'Cuando ocurrió mi abuso, era en una computadora de escritorio en mi habitación con MSN o AOL Messenger. Ahora los niños tienen teléfonos inteligentes en sus bolsillos que son más potentes que cualquier computadora que teníamos entonces. Hay más oportunidades para que los perpetradores encuentren, contacten, engañen y abusen de ellos'.

McDonald apoya el proyecto Echo, que dice que 'devolverá un poco de control' a las víctimas. 'Intento no vivir con miedo de esas imágenes, pero es muy difícil no hacerlo porque no sabemos si y cuándo podrían resurgir', dijo. 'Simplemente está siempre ahí en tu cerebro. Es una forma horrible de vivir, así que cualquier tipo de control para ayudar es increíble'. Enfatizó que las víctimas necesitan esperanza 'porque realmente se siente como el fin de todo'.

El proyecto llega junto con la fecha límite de septiembre del Primer Ministro Keir Starmer para que empresas tecnológicas como Apple y Google instalen software que bloquee imágenes explícitas en los teléfonos de los niños, o enfrenten legislación que las obligue a hacerlo. Starmer afirma que esto convertirá al Reino Unido en el primer país del mundo en hacer imposible que los niños tomen, compartan o vean imágenes de desnudos — una promesa audaz que las empresas tecnológicas seguramente recibirán con entusiasmo y cumplimiento.