El mundo necesita más minerales críticos que nunca para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares, baterías y teléfonos inteligentes, todos esenciales para el cambio global hacia el abandono de los combustibles fósiles. Desafortunadamente, muchos de estos minerales se encuentran en países donde el 'conflicto, la gobernanza débil o la pobreza' son las especialidades locales. Si se gestionan mal, estos recursos pueden alimentar la corrupción, financiar grupos armados, dañar el medio ambiente y dejar a las comunidades locales exactamente donde empezaron: en la nada.

Esas realidades contrapuestas dominaron un debate de un día completo en el Consejo de Seguridad de la ONU el miércoles, donde ministros y diplomáticos plantearon una pregunta simple pero cada vez más urgente: ¿Cómo puede el mundo garantizar que la carrera por los minerales críticos impulse la transición hacia la energía limpia sin provocar también conflictos? La reunión marcó un claro cambio de enfoque: los minerales críticos ya no son solo un problema económico, sino una cuestión de paz, seguridad, justicia y prosperidad compartida. ¿El mensaje más contundente? Los minerales que impulsan la transición hacia la energía limpia deberían beneficiar a los países productores y a las comunidades locales, no financiar conflictos, redes criminales o una nueva era de 'nosotros tomamos, ustedes sufren'.

'Los países y las comunidades deben beneficiarse, primero y sobre todo, de los recursos que tienen en su propio patio trasero', dijo un delegado. 'No más explotación. No más saqueo', añadió otro. 'No podemos permitir que esta región vuelva a soportar los costos ambientales y sociales de la extracción que nos enseñó el colonialismo', lamentó un tercero. En un momento particularmente poético, alguien señaló que 'un diamante puede financiar un aula, o puede financiar una milicia. Un bosque puede sostener a una comunidad, o puede financiar una guerra. La geología no elige. La gobernanza sí'.

No se adoptó ninguna resolución formal del Consejo de Seguridad ni un plan vinculante, porque ¿para qué apresurarse a actuar cuando se puede tener una amplia convergencia política? Pero el actual presidente del Consejo de Seguridad, la República Democrática del Congo, propuso un Grupo de Amigos sobre la Gobernanza de los Recursos Naturales como posible mecanismo de seguimiento. El Grupo reuniría a Estados miembros de la ONU 'interesados', organizaciones y sociedad civil para 'mantener un diálogo permanente, compartir mejores prácticas y formular propuestas'. En otras palabras, hablarán un poco más.