En Costa Rica, la electrocución en líneas eléctricas es una de las principales causas de muerte de fauna silvestre, principalmente porque los monos aulladores confunden los cables pelados con lianas. Es un trágico caso de identidad equivocada, y los monos están perdiendo.
Peque, un pequeño mono aullador negro en un centro de rescate en Nosara, llegó el año pasado después de ser electrocutado junto con su madre, que no sobrevivió. "Su cola y manos estaban quemadas", dice el veterinario Francisco Sánchez. El centro registró 108 animales electrocutados en 2025, con los monos aulladores representando el 90% de los casos. Sánchez culpa del creciente número de muertes al desarrollo: nuevas casas, restaurantes y hoteles brotan como maleza invasora, y las líneas eléctricas los siguen.
Pero la esperanza llega a través de la corte constitucional. En enero, dictaminó que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) no habían protegido la vida silvestre de las líneas sin aislamiento en Nosara. El tribunal les dio seis meses para solucionar el problema. La sentencia sigue a una campaña llamada Esto NO Es Pura Vida —una crítica al optimismo característico del país— lanzada por 20 grupos conservacionistas.
Gavin Bruce, director ejecutivo de International Animal Rescue, dice que la sentencia podría tener alcance nacional. "Ahora monitorearemos la implementación y consideraremos cómo escalar estas protecciones en todo el país", afirma. En Costa Rica —aparentemente el único país que se molesta en registrar tales cosas— la electrocución es uno de los principales asesinos de fauna silvestre, con 6.262 casos entre junio de 2022 y junio de 2023.
MINAE afirma que ya ha implementado medidas, pero el consultor ambiental Justo Martín Martín señala que los datos globales sobre electrocución de mamíferos son escasos. "Hay pocos estudios sistemáticos pero abundante evidencia de que el problema es global", dice, citando registros de bosques tropicales en América, África y Asia. En Sudáfrica, 432 mamíferos murieron en torres de líneas eléctricas entre 1997 y 2019, incluidos leones. En Diani, Kenia, ocurrieron 370 electrocuciones de primates entre 1998 y 2016.
El problema central: bosques fragmentados. "Los monos perciben las líneas eléctricas como caminos que conectan parches de bosque", dice Martín. "Para ellos, una línea eléctrica es esencialmente una línea de árboles conectados". Así que trepan, se electrocutan y caen —a menudo al tráfico o a ataques de perros. La solución: cables aislados o líneas subterráneas, además de puentes artificiales en el dosel.
Sánchez, de pie en la sala de tratamiento del centro de rescate, es cautelosamente optimista. "Estoy muy feliz de que tengamos una sentencia que dice que hay que abordarlo", dice. "Pero debe implementarse en el resto del país". Un plan de acción trienal de MINAE e ICE debe presentarse en junio. "Incluso en un lugar pequeño como Nosara, hay mucho trabajo por hacer", añade. "Muchas partes interesadas que deben reunirse". En otras palabras: los monos están mirando, y no están divertidos.