Preparar restos esqueléticos para su exhibición en museos o estudios forenses siempre ha sido un baile delicado entre una limpieza a fondo y no convertir los huesos en polvo. Los métodos existentes (enterramiento, enzimas digestivas, tratamientos químicos) vienen con un bufé de inconvenientes: daño óseo, largos tiempos de procesamiento, altos costos o riesgos ambientales. Los escarabajos derméstidos han sido la opción preferida para una limpieza eficiente y respetuosa con los huesos, pero tienen un inconveniente: son artistas del escape que pueden infestar colecciones de museos más rápido de lo que puedes decir 'cuarentena'.

Entra el supergusano. En un artículo publicado en PLoS One, Fatemeh Rastekar y su equipo de la Universidad Ferdowsi de Mashhad proponen que las larvas de Zophobas morio (un alimento común para mascotas) podrían ser el primo menos problemático del escarabajo. Las larvas de supergusano tienen una vida útil de 10 a 12 semanas frente a las 5 a 7 semanas de los escarabajos, y no pupan en condiciones de hacinamiento, lo que facilita su contención. Sin gestión compleja de colonias, sin infestaciones de fugitivos. Pero, ¿pueden limpiar?

Para probarlo, los investigadores recolectaron ocho especímenes: una roseta egipcia, un ratón doméstico, un avetorillo, un pejelagarto, un búho real euroasiático, una grajilla, un gato montés y un lobo gris. Desollaron cada uno, eliminaron el exceso de carne y órganos, y los colocaron en contenedores con larvas de supergusano, rotando los especímenes más grandes cada seis a ocho horas. Las larvas fueron alimentadas con cáscaras de frutas y verduras para mantenerlas vivas (una dieta de carne pura aparentemente es una sentencia de muerte para ellas). Después de que las larvas terminaron su comida, los esqueletos se enjuagaron con agua tibia, se sumergieron brevemente en una solución de lejía al 1% (con la advertencia de que puede dañar el hueso) y se recubrieron con barniz transparente brillante para exhibirlos.

¿La proporción óptima? De 10 a 15 gramos de larvas por gramo de espécimen, minimizando el tiempo de limpieza sin dañar los huesos. Pruebas de seguimiento en tres cráneos de aves pequeñas confirmaron los resultados. Los autores concluyeron que los supergusanos ofrecen una alternativa adaptable y efectiva para la preparación esquelética en museos y entornos de investigación, sin necesidad de pánico por fugas.