En las montañas sobre Somosierra, la quietud suele verse interrumpida solo por el viento, las vacas pastando y el ocasional piloto de planeador que surca las corrientes de aire junto a buitres y milanos reales. Pero el 12 de agosto, esa paz se verá destrozada por unos 2.000 astroturistas que descenderán sobre el pueblo de 93 habitantes para presenciar un eclipse solar total, el primero en más de 120 años. El pueblo, situado a 1.440 metros de altitud, donde la Comunidad de Madrid se encuentra con Castilla y León y Castilla-La Mancha, disfrutará de un minuto y 29 segundos de totalidad pura y con cielos despejados, lo que lo convierte en el lugar privilegiado para ver el eclipse cerca de la capital española.

El inminente espectáculo celeste ha planteado preguntas acuciantes: ¿Dónde aparcará todo el mundo? ¿Hay suficiente agua? ¿Y cuántas paellas tendrá que preparar el restaurante local? La gerente de turismo, Irma López Muñoz, señala que el pueblo ha sido "seleccionado como el mejor lugar de la Comunidad de Madrid para ver el eclipse", lo que ha generado un frenesí mediático y el interés de Madrid y del extranjero. El ayuntamiento ha ofrecido 400 plazas de inscripción oficiales, pero espera cinco veces más visitantes, muchos de los cuales pueden llegar sin planificación. "No podemos predecir que alguien esté viendo la televisión y diga: 'Bueno, voy a hacer unos sándwiches e ir a ver el eclipse con mis hijos'", dijo López.

Para prepararse, el ayuntamiento ha contratado a El Nocturnario, una empresa de astroturismo, para formar a voluntarios. María Gradaille, una voluntaria, admitió que no sabía "que pudiera quemarte tanto los ojos o lo peligroso que puede ser". Sarai de la Hoz, cofundadora de El Nocturnario, dice que las autoridades están reconociendo tarde los beneficios del turismo astronómico, y España espera tres grandes eclipses para 2028. El gobierno ha creado un comité especial para supervisarlos, y solo este primer eclipse se espera que atraiga a 446.000 visitantes adicionales y 342 millones de euros en ingresos turísticos. Las Baleares ya están planeando restricciones de tráfico en 20 rutas principales para evitar atascos.

Yolanda Cerezo, propietaria del Hotel Restaurante El Puerto de Somosierra durante 26 años, anticipa un aumento de diez veces respecto a sus habituales 200-300 clientes. Está planeando estofado de cordero, paella y sándwiches, con un sistema para transportar comida a la montaña si se agotan las existencias. "No podemos dejar a la gente atrapada a mitad de montaña sin nada que comer", dijo. El eclipse promete ser un día único y muy largo, y Somosierra se prepara para el atasco cósmico.