Morrisons planea cerrar 100 tiendas en los próximos meses, culpando a las decisiones políticas del gobierno por el aumento de costes. La cadena de supermercados dijo que las tiendas de conveniencia afectadas —adquiridas mediante la compra de McColls en 2022— llevaban tiempo siendo deficitarias, pero los últimos años lo empeoraron gracias a “aumentos significativos de costes derivados de las decisiones políticas del gobierno”, incluyendo subidas del salario mínimo nacional y las cotizaciones a la Seguridad Social.

Los cierres previstos siguen al cierre el año pasado de 52 cafeterías y 17 tiendas de conveniencia, que pusieron en riesgo cientos de empleos, y a la revelación del mes pasado de que unos 200 puestos de trabajo peligraban en su sede de Bradford. Morrisons no ha confirmado cuántos empleados están en riesgo en esta nueva ronda, pero se entiende que cientos se verán afectados. Un portavoz dijo que la empresa intentaría encontrar otras oportunidades para los afectados, que en lenguaje corporativo significa “ya veremos qué podemos hacer”.

La cadena tiene alrededor de 1.700 tiendas de conveniencia Morrisons Daily y abrió más de 120 franquicias el año pasado. No especificó qué tiendas están en la lista de eliminación, pero dijo que son aquellas “cuyo rendimiento ha sido deficiente durante varios años y que son deficitarias, a pesar de las medidas correctivas”. Las tiendas afectadas están repartidas por todo el Reino Unido, así que ninguna región se queda sin su ración.

Un portavoz del gobierno lo calificó de “decisión comercial” y ofreció apoyo a los trabajadores afectados, junto con asesoramiento gratuito de Acas. Muchos minoristas han argumentado que han sufrido costes adicionales desde abril del año pasado, incluyendo mayores cotizaciones patronales a la Seguridad Social, aumentos del salario mínimo y nuevos cargos por reciclaje de envases en el marco del programa de Responsabilidad Ampliada del Productor. Mientras tanto, la inflación sigue por encima del objetivo del 2% del Banco de Inglaterra, con subidas de precios de los alimentos del 3% en abril frente a la tasa general del 2,8%. Incluso ha habido advertencias de que la inflación alimentaria en el Reino Unido podría alcanzar el 10% a finales de año debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.

Esta semana, múltiples fuentes de supermercados dijeron que el gobierno les instó a congelar voluntariamente los precios de productos básicos a cambio de una desregulación. El exjefe de Sainsbury's, Justin King, calificó la sugerencia de “hipócrita”, señalando que las propias políticas del Tesoro contribuyen a la inflación. Así que, en resumen: Morrisons cierra tiendas, el gobierno señala con el dedo, y todo el mundo culpa a todo el mundo. El negocio de siempre.