El gran experimento del Reino Unido en control fronterizo digital ha encontrado un obstáculo: el sistema de Autorización Electrónica de Viaje (ETA) está caído, dejando a los viajeros sin poder abordar aviones, trenes o barcos con destino a la pérfida Albión sin el correspondiente permiso digital. Desde el miércoles por la tarde, la aplicación ETA saludaba a los usuarios con el poco útil mensaje: "Lo sentimos, el sistema está ocupado", mientras que la cola digital del sitio web se estancaba después de anunciar una espera de más de una hora. El Ministerio del Interior británico, orgulloso padre de este programa, reconoció que "algunos clientes están experimentando retrasos" y aseguró que los técnicos trabajan "sin descanso" para solucionarlo, presumiblemente entre tazas de té.

Desde febrero, la mayoría de los viajeros exentos de visado —incluidos los de Estados Unidos, Canadá y la mayoría de los países europeos— necesitan esta autorización de 20 libras (27 euros) para visitas cortas de menos de seis meses, válida por dos años. Normalmente, las aprobaciones tardan minutos, aunque se recomienda a los solicitantes que permitan tres días. Algunos viajeros, en un impactante alarde de mala planificación, esperan hasta el día de la salida para solicitarla, y en los últimos días se han visto varados en las puertas de embarque. El Ministerio del Interior no dijo cuándo comenzó la interrupción ni cuándo podría terminar, aunque el miércoles por la tarde, unos pocos afortunados recibieron sus aprobaciones mediante notificación, presumiblemente después de un largo concurso de miradas digital.