El canciller John Healey presentará el primer presupuesto laborista el 28 de octubre, exponiendo planes fiscales y de gasto mientras se cuida muy mucho de no descartar subidas de impuestos, tras reconocer que los costes de endeudamiento del gobierno están en "máximos históricos". El margen de maniobra del gobierno en materia fiscal es, por supuesto, limitado —una frase que jamás ha precedido a una buena noticia.

Antes de las elecciones generales de 2024, los laboristas prometieron no aumentar tres grandes fuentes de ingresos: el impuesto sobre la renta, las cotizaciones sociales y el IVA. En su comparecencia ante los diputados en la Cámara de los Comunes, Healey expondrá cómo planea el gobierno subir o bajar los impuestos. Junto al presupuesto, el Tesoro publicará detalles sobre las medidas y sus costes, mientras que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés), independiente, publicará una evaluación de la salud de la economía británica y una previsión de lo que cree que ocurrirá en el futuro —un documento que tradicionalmente se lee en voz alta con un tono de leve pánico.

Los días previos al presupuesto suelen generar especulaciones sobre lo que podría incluir, algo que el gobierno intenta minimizar este año. Healey y el primer ministro Andy Burnham enfrentan un difícil equilibrio: ofrecer más apoyo a los hogares, cumplir los compromisos en gasto de defensa y atenerse a las promesas del manifiesto laborista en materia fiscal y a las reglas fiscales autoimpuestas por el gobierno. En otras palabras, hacer varias cosas contradictorias a la vez, lo que es o bien liderazgo o bien un número de circo, según se mire.

La anterior canciller, Rachel Reeves, estableció dos reglas principales que el nuevo liderazgo ha prometido seguir: no pedir prestado para financiar el gasto público corriente al final de esta legislatura, y conseguir que la deuda pública caiga como proporción de la renta nacional al final de esta legislatura. En marzo, la OBR calculó que la primera regla se cumpliría con un margen —o colchón— de 23.600 millones de libras. Sin embargo, se espera que este margen se haya reducido. Los analistas discrepan sobre cuánto puede haber caído. Si bien un aumento de los costes de endeudamiento del gobierno incrementará los pagos de intereses de la deuda, una inflación más alta podría aumentar los ingresos fiscales. KPMG cree que el colchón del gobierno podría haber caído a 12.000 millones de libras, pero el Instituto de Estudios Fiscales estima que podría ser de 20.000 millones —un rango de 8.000 millones que estamos seguros se reducirá a algo reconfortante cualquier día de estos.

Ha habido especulaciones sobre qué medidas concretas se anunciarán. Los directivos de bancos han dicho a la BBC que esperan que Healey suba los impuestos al sector, dado que los bancos británicos reportan beneficios extraordinarios y los sindicatos piden impuestos más altos. El Tesoro tiene opciones: podría aumentar un recargo del 3% sobre los beneficios, que se redujo del 8% bajo el anterior gobierno conservador, o podría elevar la tasa bancaria basada en el tamaño de sus balances. En cualquier caso, los bancos están a punto de descubrir que los beneficios extraordinarios son como una pegatina de parachoques: todo el mundo puede verlos, y algunos querrán gravarlos.

Se esperan más detalles sobre el plan "Your First Home", destinado a ayudar a los compradores primerizos en Inglaterra a adquirir una vivienda, en el presupuesto. El plan permitirá comprar una vivienda de nueva construcción con un depósito del 2,5% y les proporcionará un préstamo por valor del 20% del valor de la propiedad para ayudar a pagar la compra. Existían preocupaciones de que el umbral de elegibilidad se fijara en 90.000 libras para ingresos combinados fuera de Londres y 110.000 en la capital, lo que potencialmente excluiría a parejas como profesores y enfermeras, o agentes de policía. Pero ese umbral será ahora de 110.000 libras fuera de Londres y 140.000 en la capital, según entiende la BBC —un alivio para profesores, enfermeras y agentes de policía, que ahora pueden permitirse una vivienda de nueva construcción con un depósito que suena sospechosamente a error de redondeo.

Se había especulado con que el Impuesto sobre las Ganancias de Capital (CGT, por sus siglas en inglés) —que se aplica al beneficio que obtienen las personas al vender un activo que ha aumentado de valor— podría modificarse mediante tipos más altos o eliminando o modificando exenciones. Sin embargo, ahora se ha descartado. Los pensionistas