Donald Trump ha llegado a Pekín para reunirse con el presidente chino Xi Jinping, armado con una delegación de directores ejecutivos tecnológicos y una actitud despreocupada hacia el bienestar económico de las mismas personas que lo eligieron.
Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy le ha pedido a Trump que mencione el fin de la invasión rusa de Ucrania durante la cumbre. "Estamos en contacto constante con nuestros socios estadounidenses. Estamos agradecidos y esperamos que el tema de poner fin a la guerra rusa contra Ucrania también se plantee ahora", dijo Zelenskyy en un discurso en Rumania, aparentemente esperando que Xi sea mejor oyente que Trump.
El editor de fotografía de The Guardian ha recopilado útilmente una galería de visitas presidenciales anteriores de EE. UU. a China, desde Nixon hasta Obama, con té en la Ciudad Prohibida y recorridos por la Gran Muralla, un recordatorio visual de que la diplomacia alguna vez implicó menos caos.
Altos negociadores chinos y estadounidenses mantuvieron conversaciones en Corea del Sur para resolver la fricción comercial antes de la cumbre, según los medios estatales chinos. El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron lo que CCTV llamó "intercambios sinceros, profundos y constructivos", que en código diplomático significa "no estuvimos de acuerdo en mucho". Trump y Xi acordaron una tregua comercial de un año el pasado octubre y se espera que la amplíen, suponiendo que puedan encontrar un momento entre discutir sobre Irán.
De vuelta en EE. UU., una aspirante demócrata en Nebraska ganó su carrera con la intención explícita de retirarse para dejar paso a un candidato independiente. Cindy Burbank venció a William Forbes, un pastor que los demócratas sospechan que es un infiltrado republicano, y planea hacerse a un lado para que Dan Osborn se enfrente al senador republicano Pete Ricketts en noviembre. En el segundo distrito congresional del estado, el senador estatal John Cavanaugh y Denise Powell están en una carrera demasiado reñida para declarar un ganador, porque al parecer Nebraska disfruta del suspenso.
Acompañando a Trump a Pekín están líderes tecnológicos como Elon Musk y Tim Cook, con la esperanza de asegurar acuerdos comerciales. La presencia de Musk indica una reconciliación después de que renunciara al "Departamento de Eficiencia Gubernamental" (Doge) de Trump tras una disputa sobre el gasto federal. Trump publicó en Truth Social que le pedirá a Xi que "abra" China para que estas "personas brillantes puedan hacer su magia", prometiendo que será su "primera petición". Porque nada dice diplomacia como exigir a un líder extranjero que extienda la alfombra roja para tus amigos multimillonarios.
Antes de partir, Trump dijo a los periodistas que no considera el impacto económico de la guerra de Irán en los estadounidenses. "Ni un poquito", dijo cuando le preguntaron si la situación financiera de los estadounidenses lo motivaba a llegar a un acuerdo. "Lo único que importa cuando hablo de Irán es que no pueden tener un arma nuclear. No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. No pienso en nadie". Presumiblemente, este es el tipo de liderazgo que sus seguidores encuentran inspirador.
La inflación en EE. UU. subió al 3.8% en abril, la más alta desde 2023, impulsada por los precios de la energía alimentados por el conflicto en Oriente Medio. Los precios de la gasolina se han disparado por encima de los $4.50 por galón desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, y el Estrecho de Ormuz, que transporta aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, sigue efectivamente cerrado. Trump intentó tranquilizar a los estadounidenses insistiendo en que sus políticas "están funcionando increíblemente" y prometiendo que cuando termine la guerra, los precios del petróleo bajarán y el mercado de valores "se disparará". También predijo una "edad de oro como nunca antes hemos visto", lo que suena genial si ignoras la edad de oro de la inflación en la que aparentemente ya estamos.
Trump ha buscado la ayuda de China para convencer a Irán de reabrir el Estrecho de Ormuz, pero dijo a los periodistas que no "necesitará ayuda con Irán" y que la guerra se ganará "de una forma u otra, pacíficamente o de otra manera". Así que, de cualquier modo, los estadounidenses pueden esperar más de esa edad de oro.