Las libélulas macho son básicamente los Mavericks del mundo de los insectos, participando en "peleas de perros" aéreas para defender su territorio, según un nuevo artículo en el Journal of the Royal Society Interface. Los investigadores descubrieron que estos ases aéreos de color carmesí utilizan reglas simples para mantener una posición táctica, muy parecido a los pilotos de caza humanos. El estudio, que analizó 102 trayectorias de vuelo de macho contra macho emparejadas utilizando un equipo estereovideográfico portátil, reveló que las libélulas no solo persiguen presas, sino que se baten en duelo, compitiendo por una ventaja posicional con bucles, espirales y el planeo ocasional. Resulta que pueden soportar hasta 6 G pero prefieren la maniobrabilidad a la velocidad, y planean al menos un tercio del tiempo incluso en peleas intensas, posiblemente para ahorrar energía o rastrear mejor los objetivos. Una diferencia clave: a diferencia de los pilotos, las libélulas no usan la altitud como reserva de energía, sino que se colocan ligeramente por debajo de los oponentes para obtener una ventaja visual. La investigación podría conducir a drones más inteligentes con navegación simple basada en la visión, lo cual es una gran noticia para cualquiera que quiera insectos robot que puedan superar en vuelo a los aviones de combate.