Erin Lavery, de 23 años, de Cambuslang, cerca de Glasgow, sobrevivió a un linfoma de Hodgkin en etapa 3, pero su tratamiento contra el cáncer ha dejado su fertilidad 'muy, muy afectada'. Ahora se enfrenta a una carrera contra el tiempo y a una factura de £8,000 por un tratamiento de fertilidad post-cáncer, un procedimiento que habría sido gratuito en el NHS si hubiera tenido la oportunidad de preservar sus óvulos antes del tratamiento.

Es un giro cruel: el mismo tratamiento que le salvó la vida puede haberle costado la oportunidad de tener hijos. Erin, técnico de uñas, fue diagnosticada en agosto de 2024 después de una frustrante odisea diagnóstica de 18 meses que implicó 'ir constantemente a mi médico de cabecera durante un año con síntomas que se acumulaban por minutos'. Si solo lo hubieran detectado antes, habría tenido tiempo de congelar sus óvulos en el NHS. En cambio, tuvo que 'seguir adelante y esperar lo mejor en el frente de la fertilidad'.

Después de seis meses de quimioterapia y un mes de radioterapia, Erin ahora está libre de cáncer, pero se enfrenta a una elección cruda: 'Se trata de tener hijos o no. Tiene que suceder ahora'. El procedimiento cuesta £8,000 y necesitará dos ciclos para obtener el número correcto de óvulos. El NHS no lo financiará ahora porque ya ha recibido tratamiento contra el cáncer, una política que parece diseñada para añadir el insulto a la injuria.

Erin, que perdió dos años de trabajo durante el tratamiento, está haciendo campaña para que la preservación de óvulos en el NHS esté más disponible para los sobrevivientes de cáncer. Ha documentado su viaje en TikTok, donde ha construido una comunidad de seguidores que 'no pueden creer que esto sea siquiera una cosa'. Admite que está 'un poco perdida' con su nuevo papel como defensora, pero está decidida a crear conciencia.

El gobierno escocés dice que es comprensivo y revisará los servicios de fertilidad. La ministra de Salud Pública, Maree Todd, elogió la 'fortaleza y resiliencia' de Erin y señaló que ya existen pautas sobre preservación de la fertilidad, y que las juntas de salud consideran los casos individualmente. Pero para Erin, el reloj corre, y la factura vence.