El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con funcionarios cubanos en La Habana el jueves, según anunció el gobierno cubano, en lo que llaman un esfuerzo de buena fe para mejorar el diálogo entre Estados Unidos y la isla gobernada por comunistas. Porque nada dice “diálogo” como una visita sorpresa del jefe del espionaje estadounidense.
La reunión ocurrió “en un contexto marcado por la complejidad de las relaciones bilaterales”, según un comunicado cubano, que en lenguaje diplomático significa “las cosas han estado incómodas desde el bloqueo de combustible”. La CIA no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, presumiblemente porque estaban ocupados haciendo un informe.
Los cubanos aprovecharon la oportunidad para enfatizar que no son, de hecho, una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, ni pertenecen a la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo. “Cuba no constituye una amenaza”, insistió el comunicado, añadiendo que La Habana “nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra Estados Unidos, ni permitirá que se realicen acciones contra ninguna otra nación desde Cuba”. Esto probablemente apuntaba a las acusaciones de una presencia china, porque aparentemente todavía estamos jugando al bingo de la Guerra Fría.
La visita se produce después de que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se deterioraran significativamente, con Washington imponiendo un bloqueo de combustible en enero y el presidente Donald Trump imponiendo sanciones a la isla mientras reflexionaba sobre apoderarse de ella. Las condiciones sobre el terreno son malas, con apagones regulares y escasez de suministros convirtiéndose en la norma, no exactamente un destino turístico próspero.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha renovado una oferta de 100 millones de dólares (74,6 millones de libras) en ayuda, pero con una condición: el dinero debe ser distribuido por la Iglesia católica, sin pasar por el gobierno cubano. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, recurrió a X para sugerir una solución más simple: “El daño podría aliviarse de una manera mucho más simple y rápida levantando o relajando el bloqueo, ya que se sabe que la situación humanitaria está fríamente calculada e inducida”. Añadió que si Washington mostraba “verdadera voluntad” de proporcionar ayuda, “no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba”.
A pesar de las tensiones, las conversaciones intergubernamentales continúan, con una reunión diplomática de alto nivel que tendrá lugar en La Habana el 10 de abril, la primera vez que un avión del gobierno estadounidense aterriza en la capital cubana desde 2016. Pasos de bebé.