El flamante megacohete de Blue Origin, New Glenn, ha sido desenraizado. La Administración Federal de Aviación ha dado luz verde para que el cohete vuele de nuevo, tras un lanzamiento en abril donde la etapa superior aparentemente decidió que entregar una carga comercial era opcional.

Blue Origin fue, como de costumbre, vaga en los detalles, pero reveló en X que la etapa superior "experimentó una condición térmica anormal". Este hipo térmico provocó que uno de los tres motores del cohete produjera menos empuje de lo esperado, resultando en que el satélite de AST SpaceMobile - que se suponía debía ser colocado suavemente en órbita - tomara un tour ardiente y no programado por la atmósfera terrestre. AST SpaceMobile, por su parte, confirmó que tenía seguro para cubrir los restos carbonizados de su satélite. La empresa de Jeff Bezos presentó un informe a la FAA y tomó "medidas correctivas", aunque cuáles fueron esas medidas sigue siendo un secreto bien guardado, presumiblemente en algún lugar entre la máquina de café y el departamento de recursos humanos.

El percance ocurrió durante el tercer vuelo de New Glenn, que por lo demás fue viento en popa. La empresa reutilizó con éxito la etapa propulsora de New Glenn por primera vez, aterrizándola en un barco no tripulado en el océano como para decir: "¿Ven? Estamos totalmente bien aquí".

Con la suspensión levantada, Blue Origin puede reanudar su ambicioso programa de lanzamientos, que incluye planes de enviar a New Glenn al cielo hasta 12 veces para finales de 2026. No está claro cuánto afectará el tiempo de inactividad de un mes a esos planes, pero uno sospecha que el cohete tiene mucho que ponerse al día.