A medida que cada rincón de nuestra existencia se digitaliza, la adicción a la pantalla ha pasado de ser una excepción a un rasgo definitorio de la vida moderna. Pregunta a amigos, familiares o compañeros de trabajo cuántas horas pasan en sus teléfonos, y las respuestas oscilan entre 3 y 8 horas diarias. El autor registra unas 4 horas al día, tiempo suficiente para leer un libro, escribir un artículo, aprender a predecir el clima o llamar a un ser querido, pero que en cambio se gasta en la podredumbre cerebral de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería.

Después de fracasar con límites de tiempo, bloqueadores de aplicaciones y redes sociales solo en navegador, el autor recurrió a Brick, un cuadrado magnético gris que utiliza tecnología NFC para bloquear el acceso a aplicaciones seleccionadas. Tocar el ladrillo bloquea aplicaciones como Mensajes, Instagram, Facebook, Threads, TikTok y LinkedIn hasta que se toque de nuevo. El dispositivo ofrece cinco desbloqueos de emergencia gratuitos y un widget que muestra el tiempo fuera de línea, reforzando positivamente la desconexión en lugar de regañar.

Seis meses después, el autor reporta una reducción del 7% en el tiempo de pantalla durante la primera semana. Brick se usa principalmente en casa, donde el desplazamiento sin sentido alcanza su punto máximo, y antes de acostarse, lo que obliga a una caminata física hasta la cocina para desbloquear. El dispositivo también ayuda a frenar el desplazamiento impulsado por la ansiedad, fomentando visitas al gimnasio o actividades al aire libre. Las funciones de programación permiten el bloqueo automático, aunque el autor prefiere el bloqueo manual por ahora.

Una pequeña queja: Brick no maneja bien los cambios de zona horaria durante los viajes. Pero por $65 (actualmente $55 en Amazon), el autor lo considera una inversión que vale la pena para recuperar la autonomía de los dispositivos. ¿El resultado final? Brick convierte el acceso a las aplicaciones en un privilegio que se gana con paciencia, no en un estado predeterminado, y a veces eso es suficiente para elegir un libro en lugar de YouTube.