La economía estadounidense creció a una modesta tasa anual del 1.5% en el segundo trimestre, según el Departamento de Comercio, por debajo del 2.1% de los primeros tres meses del año. La desaceleración se debe en gran parte a una disminución del gasto público y un aumento de las importaciones, que restan del PIB. Pero no se preocupen: los consumidores siguen gastando como si tuvieran dinero para quemar, con los gastos de consumo personal aumentando a un sólido ritmo del 2.1%.

Sin embargo, la fiesta podría no durar para siempre. La inflación corre al 3.7% interanual, superando los aumentos salariales y obligando a los compradores a echar mano de sus ahorros o pedir prestado. La tasa de ahorro personal cayó al 2.7% en junio, un mínimo de tres años. La Reserva Federal, que sigue de cerca esta medida de inflación, decidió no subir las tasas el miércoles, probablemente porque están tan confundidos como todos los demás.

El comercio contribuyó a la confusión, con las exportaciones aumentando pero las importaciones subiendo aún más rápido. Mark Zandi de Moody's Analytics lo resumió: "El comercio ha subido y bajado y dado vueltas, y claramente los aranceles están moviendo las cosas". Así que, en otras palabras, es un empate, al igual que tu cuenta de ahorros si sigues gastando así.