Las autoridades de dos estados australianos se preparan para reasentar a niños que regresan de los sórdidos campos de detención y de la vida bajo el Estado Islámico, mientras que al menos algunas de sus madres podrían enfrentarse al tipo de problemas legales que suelen aguar la fiesta de bienvenida.
Se espera que cuatro mujeres y nueve niños toquen suelo australiano el jueves, y todos menos una madre y su hijo se dirigen a Melbourne. Antes de abordar, una de las mujeres le dijo a la ABC que Australia le parecía "como el paraíso" después de años en los campos sirios, lo cual, dado el reputación de los campos, es un listón que podría superar una estación de autobuses moderadamente limpia.
"Solo queremos que nuestros hijos estén seguros. Fue como el infierno [en Siria] para ellos", dijo. Otra mujer señaló: "Uno de los niños tiene acento australiano, aunque nunca ha estado en Australia". Posiblemente la evidencia más inocente del mundo de que los acentos son hereditarios.
La Policía Federal Australiana dijo el miércoles que algunas de las mujeres serían arrestadas y acusadas a su llegada, mientras que se brindaría apoyo a los niños, porque nada dice "bienvenido a casa" como un par de esposas y un terapeuta.
Mat Tinkler, director ejecutivo de Save the Children Australia, calificó esto como exactamente el escenario que los defensores habían estado impulsando desde el colapso del califato en 2019, que dejó a 34 australianos detenidos en campos del noreste de Siria. "Dos tercios de este grupo del que hablamos en Siria son niños", dijo Tinkler a la ABC. "Se ha prestado mucha atención a las mujeres y las decisiones que pudieron haber tomado, pero debemos centrarnos en estos niños y darles la oportunidad de retomar una vida normal en Australia".
Tinkler sugirió que "se debería bajar la temperatura" dado que otras mujeres y niños habían regresado antes, y otras naciones occidentales habían reintegrado con éxito a sus ciudadanos. Informes no confirmados desde Siria sugieren que han comenzado las evacuaciones de los campamentos, lo que aumenta la probabilidad de que más ciudadanos australianos busquen regresar a casa, presumiblemente sin la práctica fiesta de bienvenida.
El ministro de Asuntos Internos, Tony Burke, insistió en que el gobierno no había brindado asistencia al grupo, que tiene permiso legal para regresar a menos que exista una orden de exclusión formal. Burke ha emitido exactamente una orden de este tipo, basada en el consejo de ASIO sobre un riesgo de seguridad nacional, pero ninguno de los que regresan se ve afectado por ella.
El grupo incluye niños nacidos en campos de detención después de la caída del Estado Islámico, una mujer previamente casada con un notorio reclutador del grupo terrorista, y otros que insisten en que solo viajaron a Oriente Medio para realizar trabajo de ayuda, una afirmación que podría enfrentar cierto escrutinio en la aduana.
Once de ellos son miembros de la misma familia y se espera que se establezcan en Melbourne; los otros dos, una mujer y su hijo, se dirigen a Sídney. El comisionado de Policía de Victoria, Mike Bush, dijo que sus oficiales desempeñarían un "papel importante" en el monitoreo de cualquier repatriado libre de vivir en la comunidad, mientras que la primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, declaró que cualquiera "que haya infringido la ley enfrentará todo su peso" y que "se pedirá a los niños que participen en programas de lucha contra el extremismo violento. Eso es apropiado".
La planificación entre bastidores para el regreso del grupo ha estado en marcha durante diez años, incluido un equipo de enlace comunitario que trabaja con las comunidades locales afectadas. La ministra de Policía de Nueva Gales del Sur, Yasmin Catley, aseguró al parlamento que la policía de NSW estaba "trabajando estrechamente" con la AFP, y agregó: "Si alguien ha cometido un delito, enfrentará todo el peso de la ley".
El director general de ASIO, Mike Burgess, dijo que se había proporcionado asesoramiento sobre el grupo a las agencias policiales, y que "no le preocupaba inmediatamente su regreso, pero recibirán nuestra atención, como era de esperar". Sin embargo, el ministro en la sombra de Asuntos Internos, Jonathon Duniam, afirmó que el gobierno había "fallado activamente en proteger" a los australianos de un riesgo de seguridad, porque nada dice consenso bipartidista como estar en desacuerdo sobre si dejar que la gente vuelva a casa.
El grupo comenzó su segundo intento de