Gunther von Hagens, el hombre que convirtió cadáveres en arte educativo y a sí mismo en una controversia ambulante, ha muerto a los 81 años. Su familia anunció que —en un movimiento que no sorprende a nadie— ha solicitado ser plastinado él mismo.

Von Hagens, a veces llamado "Doctor Muerte", desarrolló la plastinación, una técnica que reemplaza fluidos corporales y tejido graso con caucho y polímeros. Esto le permitió exhibir cuerpos humanos y animales disecados en sus exposiciones "Body Worlds", que han sido vistas por más de 58 millones de personas en todo el mundo —y objetadas por aproximadamente 58 millones de líderes religiosos y éticos.

Falleció el viernes después de ser ingresado en una clínica en Heidelberg, Alemania, con una hemorragia cerebral. Padecía la enfermedad de Parkinson desde hacía casi dos décadas. El comunicado de su familia confirmó que cumplirán su deseo de convertirse en una exposición permanente.

Nacido en la Polonia ocupada por los nazis en 1945, von Hagens creció en la Alemania Oriental comunista antes de huir a Occidente en 1970. Desarrolló la plastinación en los años siguientes, inicialmente para ayudas didácticas universitarias. Pero a finales de los 90, llevó su espectáculo a la carretera —y la indignación lo siguió.

Los colegas lo llamaban "pionero, investigador, inventor" que hizo accesible la anatomía. Los críticos lo llamaban voyeur que se lucraba con la muerte. En 2002, realizó la primera autopsia pública en Londres en 170 años frente a las cámaras. Las autoridades advirtieron que podría ser ilegal, pero no se presentaron cargos —quizás porque nadie quería discutir con un hombre que sostenía un pulmón plastinado.