Todo comienza con un golpe en la puerta, que en un pueblo fronterizo polaco podría ser un amigo buscando calor o las autoridades buscando deportados. El documental 'El Invitado' de Zvika Gregory Portnoy y Zuzanna Solakiewicz sigue a Maciek, un local que acoge a Alhyder, un refugiado sirio de 27 años que huye tanto del clima helado como de las patrullas policiales. Desde 2021, la región se ha militarizado después de que Vladimir Putin y Alexander Lukashenko, en un movimiento que grita 'puramente político', convirtieran la frontera bielorrusa en una nueva ruta migratoria hacia la UE. Polonia respondió creando una zona de 3 km donde los refugiados son capturados y devueltos a Bielorrusia. Con las organizaciones humanitarias prohibidas en el área, los solicitantes de asilo se han convertido en peones de un juego de guerra donde lo que está en juego son sus vidas.
La película se enfoca en la tensa rutina diaria: Alhyder lucha por contactar a sus compañeros refugiados mientras Maciek vigila la presencia militar que acecha en cada esquina. Pero también se expande para destacar una red de buenos samaritanos que contrabandean comida, ropa de abrigo y servicios de traducción a quienes se esconden en los bosques. Estos actos de compasión son una linterna reconfortante en la oscuridad, demostrando que incluso cuando los gobiernos tratan las vidas humanas como piezas de ajedrez, algunas personas aún se niegan a jugar el juego.