24 Hour Party People, de Michael Winterbottom, vuelve a los cines por su 24.º aniversario, porque nada dice 'fiesta' como una película de hace un cuarto de siglo sobre un hombre que las organizaba. La película libre, audaz y francamente intrigante narra la vida de la leyenda de Mánchester Tony Wilson —empresario de Factory Records, dueño de clubes y periodista de Granada TV—, quien fue una fuerza empresarial impulsora de la escena musical de la ciudad y una luz guía para bandas como Joy Division, New Order y Happy Mondays.

Steve Coogan interpreta a Wilson, una elección de reparto que, según señaló la crítica original de la película, era posiblemente la única opción viable. La actuación protagónica de Coogan, descrita como 'partridgeana', entrega cada línea como si estuviera haciendo una pieza irónica a cámara, lo que, para una personalidad menor de la televisión que también era un jugador importante en el mundo real más allá de la cámara, es una combinación posmoderna que el sofisticado e inteligente Wilson seguramente saboreó.

La película se relanza, y la crítica original admitió estar en cierto modo no convencida, quizás por su tono casi frívolo y desechable que se establece de manera uniforme de principio a fin. Pero A Cock and Bull Story, de Winterbottom, adaptada de Laurence Sterne, a veces se describe como su obra posmoderna, aunque esta película —con su ruptura de la cuarta pared, cameos del mundo real y su sentido docurrealista de sí misma— es probablemente aún más metatextual.

Así que si te la perdiste hace 24 años, o simplemente quieres ver a Coogan haciendo su mejor cara de 'estoy en la tele pero también en la historia del origen de una banda', ahora es tu oportunidad. La película sigue siendo un audaz peán a la escena musical de Mánchester y un recordatorio de que a veces la mejor manera de contar una historia real es recordarle a todos que es una historia.