Los dos terremotos que sacudieron Venezuela el miércoles pasado han cobrado al menos 1.450 vidas, y mientras los equipos de rescate criban los escombros, la tragedia ha tomado un giro particularmente cruel para las familias de dos futbolistas profesionales.

Lucas Trejo, jugador argentino del Club Sport Marítimo de La Guaira, pasó tres días excavando entre lo que quedaba de su hogar en la ciudad costera antes de que los rescatistas recuperaran los cuerpos de su esposa, Yanina, y sus dos hijos, Aaron y Ainhoa. Trejo estaba en Caracas entrenando con su equipo cuando ocurrieron los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, y regresó para encontrar "absolutamente nada" de su casa, según su cuñado, Ricardo Ardiles.

El compañero de equipo de Marítimo, Héctor Bello, perdió a su esposa, Andrea, quien murió protegiendo a su hija pequeña, Alana, cuando su casa se derrumbó. La niña fue encontrada más tarde por los rescatistas y se encuentra en condición estable junto a su tía, según informaron medios locales. "Diste tu vida por nuestra hija... fuiste una mujer valiente que nunca la abandonó, incluso mientras tomabas tus últimos alientos", escribió Bello en una publicación de Instagram, presumiblemente sin estar en el campo de juego.

El desastre también se cobró la vida de los jóvenes jugadores Víctor Palacios, de la academia del Club Sport San Agustín, y Razan Sijaa, del Caracas Fútbol Club, quien murió junto a su familia en su hogar en La Guaira, según informaron las autoridades futbolísticas venezolanas.

La ventana de 72 horas para encontrar sobrevivientes expiró el sábado, dijo Sebastian Eugster, líder del equipo de rescate suizo, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos predice sombríamente que las muertes podrían alcanzar los 10.000. El terremoto fue el más potente que ha golpeado a Venezuela desde 1900, un récord que nadie esperaba romper.