Un soldado de paz de la ONU murió y otros tres resultaron heridos el sábado cuando su patrulla de la UNIFIL fue atacada con armas ligeras en el sur del Líbano. La patrulla estaba realizando la tarea profundamente poco glamurosa pero crítica de despejar artefactos explosivos a lo largo de una carretera en la aldea de Ghanduriyah. Según la misión, el fuego provino de actores no estatales, que es la forma diplomática de decir 'personas que no deberían disparar a personas que despejan bombas'.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó enérgicamente el ataque, afirmando que se 'presume' que militantes de Hezbolá fueron responsables. Señaló que este sombrío evento es el tercer incidente en semanas recientes que mata a soldados de paz de la UNIFIL. Esto a pesar de un cese de hostilidades de 10 días que fue anunciado el 16 de abril, una pausa en los combates que parece haber sido tan efectiva como una puerta de malla en un submarino.
La declaración de Guterres, emitida por su portavoz, instó a todos los actores a respetar el alto el fuego y cumplir con sus obligaciones bajo el derecho internacional. La declaración recordó puntualmente a todos que los ataques contra soldados de paz pueden constituir crímenes de guerra. Los soldados de paz heridos fueron llevados para recibir tratamiento médico, mientras se enviaron condolencias a la familia del fallecido.
La UNIFIL describió el incidente como un 'ataque deliberado contra soldados de paz que realizaban sus tareas encomendadas'. La misión ha iniciado una investigación, con evaluaciones iniciales apuntando a actores no estatales, 'presuntamente Hezbolá'. Reiteraron que los ataques deliberados contra el personal de la ONU son graves violaciones del derecho internacional humanitario y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
En una nota final de sombrío procedimiento burocrático, la UNIFIL instó al Gobierno del Líbano a investigar rápidamente y responsabilizar a los culpables. La misión subrayó que garantizar la seguridad del personal de la ONU no es una sugerencia sino una obligación fundamental, una que parece tratarse más como una solicitud educada en el clima actual.